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Después de los grandes dolores de cabeza que le ha dado a la ciudadanía el pesimamente construido Paso Exprés, ahora ya los funcionarios de los tres niveles juegan volibol, echándose la culpa de lo mal hecho.
El problema es que seguimos siendo los ciudadanos los que la pagamos, y los funcionarios hacen como que se preocupan, pero en realidad ya no saben cómo hacerse un lado para que el socavón no los atraiga hacia lo profundo de lo que es quedar fuera del presupuesto, lo que sí les preocupa porque –según frase hecha- se verían viviendo en el error.
Por lo pronto, funcionarios de la SCT junto con vecinos recorren afectaciones en la colonia Lomas del Águila, y la propia Secretaría de Comunicaciones y Transportes dice que atiende los reclamos y señalamientos de los vecinos del Paso Exprés, que han denunciado los puntos de riesgo y los trabajos mal hechos o inconclusos que dejó el consorcio constructor de esta obra multimillonaria.
Ernesto Cepeda Aldape, director de Evaluación de la dependencia federal, minuta en mano, recorrió parte de la colonia Lomas del Águila para que los vecinos expusieran todos los riesgos que ven; cosa que debió haber hecho antes de que se abriera el socavón. Estos burócratas son malos para trabajar, pero buenos para declarar, por lo que el funcionario dijo:
“Venimos a revisar las inconformidades que tienen los vecinos para atenderlas a la brevedad posible y corregir lo que haya que corregir. Nos vamos a sentar ahorita, ya tenemos una minuta, la estamos revisando, y lo más urgente es esto: tapar el hueco que está aquí y el acceso y la salida que sean seguros A mí me toca revisar toda la República y ahorita nos mandaron aquí para poder atender esta emergencia, como le llamamos nosotros”. Lo que nos parece muy bien; lástima que no lo hicieron cuando debían.
En las pláticas que sostuvo con los vecinos, el director de Evaluación reconoció que, por lo menos, las obras complementarias del Paso Exprés no fueron bien hechas y reconoció que: “Lo que están comentando ellos… falta de terminación de algunos trabajos, otros que no se hicieron, otros que se hicieron a medias, como éste, y es de lo que estamos tomando nota para hacer un programa y darle atención a la brevedad posible”. Durante el recorrido, los vecinos de un fraccionamiento hicieron notar que el Paso Exprés no cuenta con un carril de desaceleración que les permita salir de la vía de forma segura.
En las inmediaciones del kilómetro 90, en los carriles norte-sur, señaló que será necesario para la SCT comprar una casa que está allí para trazar la salida del fraccionamiento. En serio, no tienen vergüenza. Eso lo deberían de haber programado desde el inicio de la obra, cuando se clavaron los 38 millones que costó el proyecto.
Son tan cínicos esos corruptos o ineptos, que señalaron que otra de las posibles soluciones, sólo en este punto de conflicto, es que un tramo de uno de los tres carriles utilizados para el tránsito local sea reservado para la entrada al fraccionamiento, o sea que ya nos van a quitar un carril. La verdad es que necesitamos a alguien que ponga orden de a de veras y pague las reparaciones, porque no es justo que seamos los ciudadanos los que sigamos pagando con nuestros impuestos a esos hampones. Dice el funcionario que recursos tendrá que haber y tendremos que sacar esto; pues sí, pero que lo paguen quienes lo hicieron mal. Eso sería lo justo.
Sobre el socavón, el funcionario hizo como el avestruz y no quiso hablar de la fecha en la que ese agujero será reparado. Dijo que primero deberán concluir los peritajes y estudios técnicos para conocer el grado de afectación que sufrió el Paso Exprés.
Sólo utilizó pretextos como el de que “En eso están los peritos trabajando, creo que habían pedido de 10 a 15 días, y ya lo que queremos es terminar por el bien de todos, pero tenemos que esperar que dictaminen ellos”.
Nada más dese cuenta que sale más de 158 millones el kilómetro de esta maravillosa obra.
Por lo pronto, y mientras los trabajos de reparación continúan, ante el inicio del periodo vacacional, el flujo vehicular en esta zona del socavón se ha visto más afectado que en los días anteriores, como es natural. El problema es que los responsables no dan la cara, todos se hacen como que la Virgen les habla, pero de solucionar, nada, ya que la carga de vehículos es mayor, por lo que el tránsito por ese sitio se comienza a convertir en un calvario para los automovilistas.
Gastar más de dos mil millones de pesos por una obra que trae más dolores de cabeza que facilidades, es en verdad una realidad que los morelenses vivimos a diario y que deberá de cambiar. Espero, paisanos, que en la próxima elección nos pongamos vivos y por fin acabemos con los farsantes y mediocres que ya han demostrado que son verdaderos enemigos de los ciudadanos. ¿No cree usted?
 

Por Teodoro Lavín León

[email protected] / Twitter: @teolavin