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Londres.- Aún cuando el mundo lograra detener el calentamiento global, las versiones extremas del fenómeno climático de El Niño en el océano Pacífico podrían continuar en aumento durante un siglo, advierten investigadores australianos.

Alcanzar los objetivos de calentamiento global, como evitar que éste se eleve dos grados Celsius respecto a los niveles preindustriales para finales de este siglo, podría significar que las islas en el Pacífico enfrenten graves inundaciones cada década.

De acuerdo con un nuevo modelo climático natural en el Pacífico desarrollado por el Centro para la Investigación de los Océanos del Hemisferio Sur en Hobart, Australia, la frecuencia de los fenómenos extremos asociados a El Niño se duplicará si las temperaturas globales aumentan sólo 1.5 grados Celsius.

El efecto El Niño es un patrón climático natural en el océano Pacífico y sus versiones extremas traen fuertes lluvias a regiones que típicamente tienen condiciones frías y áridas, donde las islas ya están en riesgo de inundaciones y por el aumento del nivel del mar.

Wenju Cai, del Centro para la Investigación de los Océanos del Hemisferio Sur, y sus colegas modelaron la probabilidad de tales eventos para varios niveles de futuras emisiones de gases de efecto invernadero.

Encontraron que a medida que suben las temperaturas, también aumenta la frecuencia de eventos extremos de El Niño, incluso si el calentamiento se limita a sólo 1.5 grados Celsius, las tasas se duplicarán desde los niveles preindustriales hasta un evento por década.

Los modelos del equipo también sugieren que la frecuencia de El Niño podría continuar aumentando durante un siglo después de que el calentamiento se haya detenido, de acuerdo con un artículo publicado en la revista científica Nature.

En la Conferencia de París sobre el Clima (COP21), celebrada en diciembre de 2015, un total de 195 países firmaron el primer acuerdo vinculante mundial sobre el clima para evitar un cambio climático peligroso.

Ese Acuerdo de París establece un plan de acción mundial que pone el límite del calentamiento global muy por debajo de 2 grados Celsius con el compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, que son las responsables del cambio en las temperaturas.

El objetivo a largo plazo es mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 grados sobre los niveles preindustriales, limitándolo a 1.5 grados, con lo cual se prevé reducir de manera considerable los riesgos y el impacto del cambio climático.