Cuernavaca.- Una charla con Ángel Talavera puede durar horas. Entre anécdotas, planteamientos y hasta consejos, el ex mediocampista de la selección mexicana de futbol que fue a Munich 1972 hace que el tiempo pase volando.
A unos días de que inicien los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro, el originario de Zacatepec y dueño de un derechazo potente y envidiable, recibió a Diario de Morelos en su casa para hablar de su participación olímpica hace 44 años.
“Estar en Munich fue algo sensacional. Cuando desfilamos en el estadio, yo gritaba ‘¡viva México! Ya estoy aquí, somos mexicanos’”, dice el hijo de doña Juanita y don Pedro (QEPD).
Es un hombre sereno, pocas veces se rompe, pero cuando se le preguntó sobre su viaje a Munich, se le hizo un nudo en la garganta.
“A mí me decían que era un indio porque venía de un pueblito (Zacatepec). Pero mira, estuve en Munich 72, un reflejo de que sí se pueden lograr los sueños. Es una experiencia indescriptible, porque me rompí la madre por mucho tiempo para ir a esos Juegos, un evento que cambió mi vida para siempre (...) esos Juegos me abrieron las puertas al profesionalismo”, afirma con voz entrecortada recordando esos bellos momentos.
Ángel jugó 12 años como profesional, jugó para Leones Negros y Tigres, con quienes fue subcampeón y campeón de Liga, respectivamente; hoy tiene 66 años y asegura que la selección mexicana que va a Río no la ve tan comprometida.
“Tiene buenas figuras, pero hace falta equipo. Hoy los veo sin hambre. En Londres 2012 tenían mejor equipo, y por eso se ganó el oro, ahora espero me equivoque para que se pueda repetir medalla”, añade Talavera, quien tiene 9 nietos y, cuando puede, disfruta al máximo de ellos.
Antes del oro en Londres 2012, la selección de 1972 tenía la mejor marca en Juegos Olímpicos, con un sexto lugar.
“Teníamos un equipo de época. Jugadores que se rompían la madre en cada partido. Cuando se entonaba el Himno (Nacional Mexicano), nosotros lo gritábamos, lo sentíamos; queríamos salir de donde estábamos, deseábamos un nombre. Ahora no lo veo así; es mi opinión, sólo cuento la diferencia que veo entre los futbolistas de ahora y los que estábamos antes”, comenta entre risas el buen “Tala”, un amante de la cocina, pues cuenta que cuando está de humor es el encargado de hacer las botanas con la familia.
“Cuando vienen mis hijos (tiene 5), yo les hago la comida. Mi señora (doña María Isabel) cocina riquísimo, pero a mí me gusta hacer algunas cosas”, comenta Ángel, quien lleva 38 años felizmente casado.
Convivir con un ex atleta olímpico es un orgullo, pero para los morelenses debe ser un honor mayor ser representados por Ángel Talavera, un hombre al que en ocasiones no se le da el debido reconocimiento; empezó a jugar con el Zapata, y luego fue al Iguala, ciudad en la que aún lo reconocen como un grande.

Por: Santiago Beltrán
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fotos: Luis Flores