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No hay ofrenda sin las calaveritas, no sólo de azúcar, también de amaranto y chocolate, las cuales se ofertan en varios tamaños y colores; esta tradicional pieza tiene su origen en las raíces indígenas de nuestro país, ya que el culto a la muerte estaba muy presente en las culturas mesoamericanas. Con la Conquista, varias de estas costumbres fueron prohibidas, sin embargo, la coincidencia de las celebraciones indígenas con el Día de los Fieles Difuntos, permitió mezclar la técnica del alfeñique para crear estos dulces.
Fotos: Staff / DDM