En agosto el presidente Obrador anunció que presentaría una iniciativa de ley para adscribir la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional. Las reacciones no se hicieron esperar, la oposición inmediatamente anunció que para ello habría que hacer una reforma al artículo 21 constitucional, en el que se establece que la adscripción es a la secretaría del ramo de seguridad pública. Derivado de la “moratoria constitucional”, la oposición sentenció que esa reforma no se aprobaría. En respuesta, el presidente Obrador optó por presentar una Iniciativa de reforma a diversas disposiciones legales, entre ellas, la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, la Ley de la Guardia Nacional y la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, misma que ya fue aprobada por el Congreso. Con ello, el presidente estiró una vez más la liga, a fin de darle la vuelta al bloqueo legislativo impuesto por la oposición.
La Iniciativa señala que a la Secretaría de la Defensa Nacional le corresponde ejercer el control operativo y administrativo de la Guardia Nacional, conforme a la Estrategia Nacional de Seguridad Pública que defina la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. De acuerdo a la exposición de motivos de la Iniciativa, uno de los principales objetivos de la reforma es mejorar la coordinación entre la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional, a fin de enfrentar la capacidad logística y económica del crimen organizado, así como su dispersión geográfica y capacidad de armamento. Para el presidente Obrador, en el clima de inseguridad que se vive en el país, es crítico tener una buena articulación de las fuerzas de seguridad que intervienen en los diferentes hechos delictivos.
La oposición no tardará en presentar una acción de inconstitucionalidad. Por lo pronto, lo que ganó el presidente Obrador fue tiempo. En paralelo y de manera inesperada, el PRI presentó una Iniciativa de reforma constitucional al artículo transitorio que prevé que el ejército estará en las calles hasta 2024 para ampliarlo hasta 2028. El presidente del PAN, Marko Cortés, inmediatamente exigió al PRI que se deslindara de esa iniciativa puesto que ponía en riesgo la coalición legislativa, a lo que Alejandro Moreno respondió que no acepta órdenes ni de aliados ni de adversarios, sabedor de que sin el PRI la alianza Va por México es irrelevante. El PAN solo puso la alianza en pausa, es decir, los panistas se van a tener que tragar la afrenta.
Algunos señalan que fue una jugada de Alejandro Moreno para acercarse a Morena a fin de evadir las causas judiciales en su contra. No es seguro que la reforma constitucional se aprobará, de hecho, el presidente Obrador señaló que la ampliación del plazo debería someterse a consulta popular. En cualquier caso, fue una acción que le permitió a Alejandro Moreno una tregua temporal con la 4T. El PRI también aprovechó para acercarse al electorado al mostrar sensibilidad sobre grave problema de inseguridad que se vive en el país, de cara al proceso electoral que se vivirá el próximo año en el Estado de México. Lo que es claro es que se trata de un movimiento netamente político del PRI, puesto que la discusión política para que se alargue la presencia ejército en las calles se adelantó de manera innecesaria. Por ahora, Alejandro Moreno se anotó un gol, pero la siguiente jugada definirá el partido.

Por: Cristian Campos Contreras / ccamposcontreras@yahoo.com.mx


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