En una colaboración anterior mencionaba que México había sido muy exitoso para contener la inflación en el sector energético, con lo que se ubicaba como el país con menor inflación de energéticos de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. No es el caso de nuestro vecino del norte, donde la gasolina alcanzó un precio promedio de 5 dólares por galón, lo cual representa un incremento de 65 por ciento con respecto a junio del año pasado. La situación es de tal magnitud que el presidente Biden escribió una carta a los directivos de las empresas petroleras para recriminarles y pedirles solidaridad con las familias estadounidenses.

En la carta dirigida a Exxon les hace ver que el incremento en el precio no es consecuencia exclusiva del conflicto bélico en Ucrania, sino también del margen de refinación. Biden recalca que, en marzo de este año, la última vez que el precio del barril de petróleo estuvo en 120 dólares, el precio de la gasolina fue de 4.25 dólares por galón. Es decir, actualmente hay un margen adicional de 75 centavos por galón. El presidente estadounidense reconoce que la reducción en la producción de gasolina viene desde la pandemia de COVID-19, pero subraya que no es aceptable que el incremento en el margen de ganancia sea a costa de las familias estadounidenses. El mandatario cierra su carta diciendo que usará todas las herramientas a su disposición para asegurar el suministro de energía a precios accesibles para los americanos.

Y todo esto viene a darle la razón al presidente Obrador, quien desde el inicio de su administración le apostó a la soberanía energética a través de la construcción de la refinería de Dos Bocas, de la rehabilitación de las refinerías existentes, y de la adquisición de 100 por ciento de las acciones de la refinería de Deer Park en Estados Unidos. Los “especialistas” en energía no se cansaban de decir que la política de Obrador era no solo un mal negocio sino un retroceso en materia energética.

Al mismo tiempo, Obrador detuvo las licitaciones para el otorgamiento de contratos de exploración y extracción de petróleo, argumentando que con los contratos que se habían otorgado a particulares no se estaba extrayendo petróleo y que se estaban usando con fines especulativos. En esta semana se registró otro paralelismo, el presidente Biden dijo que “Exxon está haciendo más dinero que Dios este año”, al tiempo que comentaba que tienen 9 mil permisos para extraer petróleo y no lo están haciendo porque una baja producción de petróleo garantiza que el precio se mantenga elevado.

Los recientes eventos geopolíticos han puesto de manifiesto la importancia de la soberanía energética y de contar con instrumentos que permitan atemperar los impactos en los precios de los energéticos. Mientras en Estados Unidos el descontento social crece, en México el presidente goza de altos niveles de popularidad y su partido continúa ganando terreno, como se demostró en la pasada elección. Hacia 2024 Obrador enfrenta un escenario político más favorable que Biden, entre otras cosas porque ha demostrado ser un político con instinto certero y con arrojo para enfrentarse a las grandes empresas energéticas, entre las que se encuentran varias norteamericanas que antes defendía Biden y ahora las padece.


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