El 28 de octubre de 1978 tuvo lugar en Cuernavaca, la quinta reunión secreta del año entre funcionarios de Washington y La Habana, como parte de las negociaciones Cuba-EU.
La administración del presidente Jimmy Carter manejaba, como pre-requisito para normalizar relaciones, que Fidel Castro retirara sus tropas de África y dejara de apoyar a los independentistas portorriqueños.
La petición ya se daba desde sendas reuniones en Nueva York el 14 de abril y el 15 de junio de 1978, con división del trabajo entre las cuestiones “humanitarias”, encargadas al equipo del Departamento de Estado que encabezó el subsecretario para Asuntos Políticos, David Newson, y cuestiones  asignadas al equipo de David Aaron.

Novedad en dos frentes
Tras una tercera reunión en Washington, el 5 de julio, ambos frentes se fundieron. Newson y Aaron acudieron juntos a Atlanta el 8 de agosto para reunirse con José Luis Padrón, quien fungió como representante de Castro en el frente único.
En la última reunión de Nueva York, Padrón reveló que Castro había decidido liberar unos cuatro mil presos políticos. En Atlanta se acordó que EU iba a recibir a quienes pasaran el debido proceso de verificación. Allí mismo Padrón entregó la documentación de 48 presos.

La situación
Como la liberación de los reos no era tema de negociación, porque Castro ya había tomado la decisión, la pelota estaba en la cancha estadounidense para determinar quiénes serían recibidos.
Fue entonces que en Cuernavaca se ultimaron los detalles de la “maniobra engañosa” que 138 presos políticos denunciaron porque Fidel Castro escogía quiénes sí y quiénes no.
También quedó sentada la renuencia de Castro a negociar la presencia de tropas cubanas en África y sellada, por tanto, la mala suerte de este acercamiento Cuba-Estados Unidos.

Histórico. Fidel Castro y Wayne Smith en Cuernavaca.