CUERNAVACA, MORELOS.- “Nos dejaron plantados. La diputada presidenta Beatriz Vicera simplemente no llegó a la reunión que ella misma convocó y desconocemos los motivos”, comunicó Alberto Martínez González, coordinador de los diputados del PRI, por lo que se mantienen tomadas las instalaciones del Congreso.
Ayer, los diputados integrantes del llamado G10, encabezados por Alberto Martínez y Víctor Manuel Caballero Solano, lamentaron la falta de interés por parte de sus compañeros legisladores para dar solución a un conflicto que se inició como castigo por su voto.
“Fuimos convocados a una reunión y nunca llegaron; no recibimos ninguna explicación y hasta  el momento no tenemos información. Lo único que entendemos es que no hay la intención de arreglar un problema sencillo que es pagar a los trabajadores porque el dinero del Congreso ahí está”, afirmó el coordinador del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional, Víctor Caballero.
Consideró que la situación que están viviendo los diputados del G10 es consecuencia de la presión por el voto emitido la semana pasada respecto a las reformas en materia electoral; “ahora estaremos reuniéndonos para analizar las acciones que vamos a tomar porque seguiremos defendiendo a nuestros trabajadores; ellos no merecen estar sin su sueldo”.
Estiman que son 150 trabajadores que no están recibiendo su pago,  asignados a las oficinas de Alberto Martínez, Leticia Beltrán, Mario Chávez, Aristeo Rodríguez, Víctor Caballero, Norma Alicia Popoca, Alberto Mojica, Edith Beltrán, Jesús Escamilla y Efraín Mondrágon.
“Ahora, también nos preocupa que el Congreso no pueda seguir funcionando de manera adecuada porque se está rompiendo el diálogo que es fundamental entre legisladores. Tenemos diferentes formas de pensar y de actuar en política, pero el diálogo es lo que nos permite avanzar y hoy no existe”, declaró Caballero Solano.

Denuncian violencia política
El diputado de la Fracción Parlamentaria del Partido Encuentro Social, Efraín Mondragón Corrales, denunció que es víctima de violencia política.
“Desde el mes de noviembre iniciaron los ataques en mi contra; primero, con el argumento de la crisis financiera me retiraron todo el personal de apoyo y, hasta este momento, sigo sin personal ni siquiera trabajadores sindicalizados. Ahora quieren reducirme el 20 por ciento de dieta, pero me he opuesto porque con ese recurso que recibo pagó a las cinco personas que me apoyan”, declaró.
Aseguró que la situación en el Congreso es complicada. En su caso, consideró que está siendo objeto de violencia política porque le han quitado recursos económicos, humanos y materiales porque ni hojas ni agua para tomar tiene”.
 

Por: Marcela García /  [email protected]

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