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El estilo de vida actual genera desequilibrios psicológicos relacionados con el estrés, la ansiedad o la concentración. La solución a estos problemas puede llegar desde una práctica deportiva regular y controlada, ya que proporciona un equilibrio mental que influye en la percepción de un bienestar generalizado.
La mayor visibilidad de los resultados físicos mediante una mejoría muscular, provoca que el deporte se relacione con las personas jóvenes. Sin embargo, los resultados psicológicos hacen del ejercicio una actividad necesaria en cualquier edad.
Levantarse del sillón y comenzar a hacer ejercicio permite poner fin a una práctica sedentaria que puede degenerar en enfermedades coronarias o neurovasculares. Ese primer paso supone para el nuevo deportista “un cambio en el estilo de vida importante, un cambio mental”.
Dentro de las proteínas endógenas generadas por el ejercicio físico, Pablo del Río destaca las endorfinas, como neurotransmisores “que son capaces de generar una sensación de relajación y felicidad”.

Para tener el hábito
Los viejos hábitos son difíciles de romper y los nuevos difíciles de formar. Por eso no es adecuado, al principio, hacer ejercicio sólo tres o cuatro veces por semana. La razón: Entre más consistente sea la práctica más probablemente se construya un hábito. Los psicólogos apuntan que la adquisición del comportamiento  automatizado —formación de hábitos— dura aproximadamente 21 días sin interrupción.
Lo recomendable, para iniciar un programa de entrenamiento, es realizar series cortas de tiempo a un ritmo semilento para elevar el nivel gradualmente, de acuerdo con los días de entrenamiento. Esta rutina debe realizarse diario y sin saltarse un día, al menos hasta automatizar el proceso.
Además de los expertos, mentalízate. Acumula voluntad porque los primeros días serán los más difíciles. Ajusta tus horarios, establece las sesiones por semana o mes, no minimices su importancia.  

Desde cero
Es importante no pasar del sedentarismo a la práctica intensa de un deporte. Hay que ir poco a poco, sobre todo, porque hay un riesgo importante de lesión.
Un buen ejemplo de rutinas para empezar a hacer ejercicio desde cero sería el siguiente:

No te lamentes porque “ya no eres el de antes”:

Es normal que, si llevas mucho tiempo sin hacer deporte y no estás en forma, no tengas el mismo aguante que antes, pero no te lamentes;  ve poco a poco, acepta tus nuevas limitaciones y, con la rutina, verás cómo cada vez te pareces más al de antes.
Las prisas crean frustración, dale tiempo a tu cuerpo para que reaccione a la práctica de ejercicio, normalmente los resultados se ven a medio-largo plazo.
Es importante también que adquieras algún nuevo hábito alimenticio que ayude a tu cuerpo a reaccionar mejor ante empezar a hacer ejercicio: comer menos grasas, alimentación sana... no hace falta seguir una dieta estricta, simplemente es tener sentido común.
No te autoimpongas el ejercicio como una obligación, lo único que conseguirás es cansarte enseguida. Piensa: si tanta gente es feliz haciéndolo, ¿por qué no puedes buscar tú una buena razón para hacer ejercicio?
Aprende a prevenir lesiones, se trata de algo muy importante para no caer en la temida frustración.
Anímate con música, identifica con cuales ritmos te estimulan y úsalos durante la práctica. Escoge detenidamente la ropa, que sea cómoda y te permita realizar movimientos con facilidad. El calzado es vital, elige unos que te protejan de altos impactos.

Beneficios del ejercicio habitual:
Contribuye al bienestar mental .
Ayuda a dormir mejor.
Aumenta energía y resistencia.
Ayuda a mantener un peso normal aumentando el metabolismo.
Ayuda a aliviar depresión, estrés y ansiedad.
Reduce el riesgo de enfermedades del corazón, presión arterial alta, osteoporosis, diabetes y obesidad.
Mantiene las articulaciones, tendones y ligamentos flexibles, lo que hace que sea más fácil moverse.

*La actividad física se debe fomentar, lo más recomendable es realizar por lo menos 30 minutos de ejercicio, al menos 4 o 5 veces por semana, lo ideal es activarse una hora u hora y media, ya que al realizar estas actividades físicas mejoramos la oxigenación, la circulación y los músculos del cuerpo.

EFE/Agencia