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CI Banco estimó que durante la segunda mitad de 2016 se registrará un menor crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), cercano a 1.9 por ciento, con lo que en todo el año habrá una expansión de 2.3 por ciento, aunque sigue enfrentando riesgos.

Luego de conocerse el resultado del segundo trimestre de 2016, la entidad financiera indicó que el motor seguirá siendo el mercado interno, pero poco a poco el sector externo se reactivará, sobre todo en el último trimestre del año, conforme la economía de Estados Unidos consolide su crecimiento por arriba de 2.0 por ciento.

Sin embargo, destacó, la economía mexicana aún enfrenta varios riesgos en el horizonte, los cuales “podrían provocar que la economía registre en todo el año una variación real menor a 2.0 por ciento”.

Esos riesgos son bajos precios del petróleo, posibles presiones inflacionarias futuras por la depreciación del peso, inestabilidad en las finanzas públicas que provoquen bajas en la calificación de deuda del país y una posible pérdida de vigor de la demanda interna.

Ello, abundó, al observar que la industria tarda en reactivarse, sobre todo si la economía estadounidense sufre una considerable desaceleración.

“El endeble entono económico global eleva los riesgos de que la desaceleración continúe en México para los próximos trimestres. No obstante, confiamos en que la dinámica del consumo y servicios mantendrá al PIB creciendo por encima del 2.0 por ciento en lo que resta del año”, indicó CI Banco.

En ese escenario, consideró necesario que el gobierno federal continúe con los esfuerzos para mejorar la perspectiva de México frente a las agencias calificadoras e inversionistas extranjeros.

“La principal tarea es dar la señal de que existen esfuerzos robustos para aliviar la presión sobre las finanzas públicas y situación financiera de Pemex, así como esfuerzos para mostrar avances en la implementación de las reformas, en la percepción de inseguridad y corrupción, y en la eficiencia del gasto público”, subrayó.

Actualmente, “es muy importante que el país de una buena cara al mundo y que logre diferenciarse de otras economías emergentes”, debido a que los riesgos sobre la perspectiva económica global se elevaron y el posible cambio de políticas monetarias en países desarrollados puede provocar una salida de capitales, lo que pondría más presión a la balanza de pagos, puntualizó.