Otro ex gobernador con etiqueta de prófugo de la ley, César Duarte, de Chihuahua, a partir de este martes en la misma situación del de Veracruz, Javier Duarte, a salto de mata pues para huir tuvo tiempo porque el escándalo que lo envolvió durante las últimas semanas de su mandado le avisó que se pelara. Un presunto cómplice de César Duarte, el diputado federal suplente Antonio Enrique Tarín García, intentando que le tomaran protesta para que lo protegiera la impunidad del fuero y anteayer durmió en el recinto de San Lázaro porque afuera lo esperaban policías ministeriales para echarle el guante. Algunos ex gobernadores presos, otros bajo proceso y al final todos imputados de ser unos raterazos exhiben a la sociedad el espectáculo de la política degradada. Para no ser menos, también aquí en Morelos la vulgaridad política, huésped desde el 27 de febrero pasado de la cárcel distrital de Cuautla el ex alcalde de ahí mismo, Jesús González Otero, acusado de los delitos de peculado agravado y ejercicio indebido del servicio público por 77 millones y medio de pesos. E igualmente señalado por la Entidad Superior de Auditoría y Fiscalización del Congreso Estatal, el anterior presidente municipal de Temixco, Miguel Ángel Colín Nava, de quien se dice al menos habría desviado a sus bolsillos cincuenta millones de pesos, pero haga de cuenta el lector que tanto ha dicho la autoridad que será detenido, que hace meses emprendió la fuga. Con otra: al no ser Colín el único ex edil en riesgo de parar en prisión, la pregunta por ahora es quién sigue, y en el plano nacional, cuáles de los actuales gobernadores serán los Duartes después de que en 2018 haya un nuevo inquilino en la residencia presidencial de Los Pinos... A FUERZA de repetirse, los asaltos a bancos ya no son nota de ocho columnas. El lunes hubo uno en el Santander de Las Palmas, que lleva dos en menos de un año, y otro el martes en el Banamex del centro de Temixco. Los asaltantes del primero fueron detenidos en la colonia Tres de Mayo de Emiliano Zapata, pero no el sujeto solitario del bancazo del día siguiente. Lo cual trae a la memoria escuálida del columnista el Morelos de antes, seguro, sereno pero ajeno a los jóvenes de hoy día. Perpetrado una mañana de mediados de los setenta por un grupo de guerrilleros de Lucio Cabañas en la sucursal La Selva de Banamex, fue el primer bancazo en la historia moderna de Cuernavaca. Se desató una persecución que se extendió a gran parte de la ciudad y hasta los linderos del Cañón de Lobos, presenciada por vecinos azorados que por años hablaron de una historia como de película, por inusitada e increíble. En la “corretiza” y el enfrentamiento a balazos que culminaron con la detención y muerte del guerrillero Carmelo Cortés, participaron elementos de casi todas las policías, como el primer y el segundo comandantes de la Preventiva Estatal, Jorge García e Ignacio Mora; el jefe de ayudantes de la Dirección de Seguridad Pública, Isidro Landa Mendoza, y de la Policía Judicial del Estado, el comandante Roberto Quintero Veyra, quien meses más tarde sería agente de la Dirección Federal de Seguridad con el delegado en Morelos, Rafael Aguilar Guajardo, el por cierto diez años más tarde jefe del cártel de Juárez de cuyo liderazgo se haría posteriormente Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos” supuesta o realmente muerto en 1998… Una década atrás, entre 1966 y 1968, pocos cuernavacences se enteraron de una nota proveniente de Estados Unidos pero escenificada aquí. Sucedió que un mafioso dedicado a la venta de cocaína en Nueva York y Chicago llamado Sam Giancana, fue detenido en el restaurant “Las Mañanitas”. La aprehensión fue dirigida por el desaparecido jefe de la Interpol-México, Florentino Ventura Gutiérrez, y el primer comandante de la Policía Judicial Federal, Rafael Rocha Cordero, quienes lo entregaron al jefe de la DEA en México, Julian Lindinauri. Pasados diez años, Giancana salió de prisión y regresó a Cuernavaca, sólo para ser arrestado nuevamente, esta vez en una quinta de la calle Rufino Tamayo de la colonia Acapantzingo por el comandante Jorge Villegas, de la Interpol, y la participación de Isidro Landa, quien para entonces era inspector de la Dirección de Migración. Asociado con el narcotraficante Alberto Sicilia Falcón, Giancana habría ayudado en la planeación de la llamada “fuga del siglo” que aquél logró subiéndose a un helicóptero posado por breves instantes en el patio del penal de Santa Martha Acatlita… ¡Qué tiempos aquellos, señor Don Simón!.. ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]

TAGS EN ESTA NOTA:



Loading...