CUERNAVACA, MORELOS.- Don José Juan Evangelista Ortiz Méndez, de 85 años de edad, es comerciante fundador del mercado “Adolfo López Mateos” y tiene su puesto de tacos de cabeza de res “El Huastequito” en la gran nave comercial que estará cumpliendo su 53 aniversario el próximo 27 de octubre.
Don “Juanelo” como cariñosamente le dicen sus compañeros nos narra cómo ha sido su historia a través de los años en el ALM.
“Recuerdo que empecé con mi puesto en el primer mercado que estaba ubicado a un lado del ahora Poder Legislativo, en la calle de Matamoros, y quiero comentarle que nunca he dejado de trabajar y sigo trabajando a pesar de mi edad, ese es el éxito que conozco, no hay otro, ni hay una fórmula secreta que te ofrezca una economía placentera. Y gracias a mi trabajo he sacado adelante a mis hijos Gustavo, Roberto, Barry, Juan, Irma y Fabiola.
    José Juan, pues ha visto el desarrollo de este mercado, el más grande del estado, y su vida como comerciante empezó en Cuernavaca desde niño, procedente de Puebla.
“Tenía yo como unos 10 años cuando mi hermano mayor, que en paz descanse, me trajo de mi pueblo, San Juan Amecac del municipio Atlixco, Puebla, para acá, a Morelos; él venía a formar parte de las filas de los militares en los cuarteles que están allá arriba en la Paloma de la Paz. Allí me dejo encargado con un señor, don Cipriano, quien vendía aguas frescas”, señala quien a su llegada hablaba náhuatl y muy poco español.
“Los días pasaban y una ocasión estaba viendo jugar canicas a unos niños cuando un joven se acercó a mí y me dijo si quería vender gelatinas, acepté y así empezó un nuevo camino para mí. La señora que hacía las gelatinas que yo vendía una vez me preguntó que donde vivía y le dije que con un señor; ella amablemente me ofreció que si quería vivir con su familia, y así lo hice y me decían hijo. A mi hermano, que era ya para ese tiempo soldado raso, lo removieron a Acapulco y se fue, así que me quede totalmente solo aquí en Cuernavaca”.

El puesto de tacos
Con el tiempo, comenta don José, pasó de vender gelatinas a trabajar en forma en una tienda por la zona de Buena Vista; de ahí lo recomendaron a otra tienda de abarrotes, por el Salto de San Antón, donde permaneció ocho años; el dueño era don José Villaseñor, al cual acribillaron por envidias.
Después de eso, aprendió los oficios de pintor y yesero, con lo que juntó  dinero y comenzó un con un puesto de tacos de res, junto con su esposa y su suegro, recuerda con melancolía;  el espacio era muy pequeño, pero él estaba empecinado en que triunfaría con su negocio.
“Mi esposa desgraciadamente se me adelantó, también un hijo y un nieto, perol a vida sigue y hay que ir para adelante.
Hoy estoy aquí en el ALM, donde   todos los comerciantes somos como una gran familia, por eso les mando una felicitación y un abrazo, que Dios me los bendiga y a toda su familia”, señala con orgullo José Juan.

De res. José Juan Ortiz, comerciante del mercado “Adolfo López Mateos”, hoy con 85 años, recuerda sus inicios en la calle de Matamoros, primera sede del centro comercial.

"Nunca he dejado de trabajar y sigo trabajando a pesar de mi edad, ese es el éxito que conozco, no hay otro, ni hay una fórmula secreta que te ofrezca una economía placentera.” José Juan, comerciante

 

Por: Luis Flores
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