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La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) señaló que el estado físico de carreteras y autopistas es "dinámico" y se ve afectado por diversas causas, entre ellas fenómenos meteorológicos extraordinarios como huracanes y tormentas.

La directora general de Vinculación de la SCT, Jessica Duque Roquero, entregó a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión la respuesta a una solicitud de información al respecto.

Se expone que durante el periodo 2013-2016 se incrementó en tres por ciento el estado físico bueno y aceptable de las autopistas federales de cuota con respecto al promedio en el periodo 2007-2012, disminuyendo en igual porcentaje el estado físico deficiente.

La SCT indicó sin embargo que "el estado físico de las autopistas de cuota es dinámico y se ve afectado por factores externos”. Entre ellos mencionó también la “calidad de la construcción y de los materiales empleados”.

Además apuntó que otros factores que afectan el buen funcionamiento de las autopistas son presupuestos anuales asignados para la conservación.

Otros elementos son la eficiencia y eficacia de la entidad que administra la conservación de la autopista; frecuencia e intensidad de movimientos sísmicos; y las características topográficas, geológicas y climáticas (nivel de precipitación pluvial).

Asimismo características, volumen del tránsito que circula por la vía y su composición vehicular; agentes externos, tales como problemas e intereses sociales, vandalismo, accidentes y apertura de accesos irregulares; y el exceso de peso y dimensiones de los vehículos de carga que transitan por las vías concesionadas.

La dependencia federal anotó que el mal estado de algunas autopistas del país se debe a condiciones meteorológicas extraordinarias como son huracanes y tormentas tropicales, ocasionados por el cambio climático.

De no realizarse acciones de conservación, mantenimiento, modernización o ampliación de las autopistas provocaría que su estado físico, el nivel de servicio y las condiciones de seguridad vial se deterioren sensiblemente, con lo que se ofertaría a los usuarios un nivel de servicio de menor calidad.

Se refirió a los huracanes Bárbara, Manuel e Ingrid en 2013; Odile y Vance en 2014; y Blanca y Patricia en 2015, además de las tormentas tropicales Juliete, Octave y Sonia en 2013; Boris y Trudy en 2014; y a la depresión tropical número 16 en 2015.