compartir en:

Amacuzac.- La pasión por el futbol se hereda. Humilde, cálida y con un legado envidiable es como describiremos a la familia Cuevas Ocampo, que por 3 generaciones ha mantenido vivo el gusto por el deporte de las patadas. 

Don Arturo Cuevas Ocampo es integrante de la familia radicada en San Gabriel Las Palmas, en Amacuzac.

Arturo tuvo la fortuna de jugar con el equipo de sus amores, Zacatepec, por casi 12 años.

Su hermano Raúl jugó con el Zacamel, en Gallos de Jalisco, la Universidad de Querétaro y el Acapulco.

Andrés jugó en el Plateros, y Wilfrido anduvo en el Iguala, Acapulco y Alacranes de Puente de Ixtla.

“Dios nos dio ese don y esas ganas de ser alguien en el futbol, pero llegamos con base a sacrificio y trabajo. Desde que iba en la Primaria me propuse jugar en Primera División, le pedí apoyo a mis padres y me lo dieron.

“Cumplí mi objetivo, pero debí privarme de muchas fiestas, vicios y de trabajar día a día”, dice don Arturo.

Enamoró al ‘Piteco’

Cuenta que en 1970, las Reservas del Zacatepec jugaron un amistoso contra el equipo del pueblo. Ahí, el eterno profesor ‘Piteco’ Sánchez vio jugar a Arturo, uno de los mejores mediocampistas de la región.

Cuevas fue invitado a entrenar con el cuadro juvenil cañero. Muy joven aún, se reportó un martes, y al siguiente domingo ya estaba jugando con las Reservas en un estreno soñado, pues marcó 3 goles ante el Puebla.

Su carrera fue en ascenso. Salió campeón nacional con las Reservas en un torneo amateur en el que participaron unos mil 300 equipos.

El premio fue un viaje a Brasil. Ahí jugaron un preliminar en el estadio Maracaná, previo al partido entre América de Cali y el Flamengo. 

Orgulloso, don Arturo cuenta que intercambió playera con Zico, uno de los máximos ídolos del futbol carioca en toda la historia. 

Su debut con el primer equipo de Zacatepec llegó en 1975. Le dieron la playera número 21, con la que en un partido le hizo 2 goles al América.

No todo fue felicidad, ya que Zacatepec sufrió el tercer descenso de su historia a la Segunda División. 

Don Arturo decidió irse a los Osos Grises del Estado de México, donde marcó 24 goles en una temporada.

Su época dorada

Al año siguiente, Zacatepec volvió al máximo circuito y, con ello, don Arturo buscó revancha para jugar los mejores años de su vida.

“Fue una época dorada, porque estuvimos calificando 4 años seguidos a las finales. Teníamos un grupazo.

“Era una familia que difícilmente veo que vuelva a conformarse en nuestro querido Zacatepec, aunque no pierdo la esperanza.

“Te puedo hablar de Nacho Rodrguez, Mario Hernández, Pablo Larios, Manuel Aranda, Rodolfo Sotelo, Felipe Ocampo, Marlon Dávila, Carlos Garcia, Jorge Blanco, Manuel Aguirre, Francisco Fernández ‘El Bondojito’ (qepd), David Gutiérrez ‘La Cascarita’ (qepd) por mencionar a algunos”, recuerda.

Heredó su talento

Arturo Cuevas jugó en los años 83, 84 y 85 con Gallos del Jalisco, al lado de su hermano Raúl, y después se retiró.

Dedicado al negocio de los artículos deportivos y al lado de su esposa Eugenia Núñez, apoyó a sus hijos en el futbol profesional; Arturo Jr. jugó en las básicas del Atlas y de Zacatepec. 

Y Marco jugó en la Selección Mexicana desde los 12 años. De ahí se lo llevaron al América, y salió a la banca en algunos partidos cuando Carlos Reinoso era el DT, pero sólo jugó un compromiso de la Concachampions.

Después fue al Atlético Mexiquense, con quien jugó una Final por el ascenso ante San Luis; desgraciadamente, Cuevas perdió el derecho a jugar en Primera División. 

Hoy ambos están retirados, pero sus hijos son ahora la esperanza para mantener activo el apellido Cuevas.

Asimismo, sus sobrinos Andrés y Raúl pasaron por las inferiores de Zacatepec, mientras que Juanito Martínez llegó a estar en las básicas del América.

“La ditanstía continúa. Afortunadamente uno de mis nietos (Emiliano) tiene ganas de llegar a figurar y de ser alguien en el futbol. Ahora, lo único que le puede transmitir son consejos”, añade don Arturo. i

Por Santiago Beltrán