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Rocío Espinosa y Javier Naranjo, padres del festejado, lucieron muy orgullosos en este día tan especial para su hijo, quien luego de un año de catecismo llevó a cabo uno de los sagrados sacramentos en la Capilla de San Jerónimo. 
Diego Alejandro presentó ante el altar un rosario, una vela y una biblia como símbolos de fe, esperanza y luz para su camino espiritual, que lo llevará a convertirse en un buen ciudadano y cristiano. 
El padre Rubén Trinidad destacó la importancia del cuarto mandamiento, el cual es honrar al padre y a la madre, quienes serán responsables de educar al pequeño,  también remarcó la tarea de los padrinos al aceptar su trabajo como ejemplos de vida para su nuevo ahijado. 
La misa concluyó con un aplauso para el pequeño por parte de todos en la iglesia, seguido de una gran recepción en su honor. ¡Felicidades, Diego Alejandro! 

Por: Alfredo Valdez
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