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Xochitepec, MORELOS.- La armonía en las notas de la Orquesta del Mando Único simbolizó el tono en que se dio la sesión solemne de instalación del primer periodo de sesiones, del segundo año de ejercicios, de la LIII Legislatura.
Los diferentes géneros musicales también tuvieron similitud con la variedad de posturas de los once partidos representados en el Poder Legislativo morelense, unos intensos, otros suaves, pero todos en unidad.
El salón del WTC, acondicionado para unas 2,500 personas, quedó lejos del ruido de una treintena de “ruteros” de Dagoberto Rivera en el entronque carretero con el acceso al Centro de Convenciones.
“No es tiempo de agendas personales ni ocurrencias”, como tampoco de “plantones y marchones”, habría dicho más tarde el reelecto presidente de la Mesa Directiva, diputado Francisco Moreno Merino.
Adentro hubo firmeza, como la del personal de la 24ª. Zona Militar en los honores a la Bandera, porque aún en la diferencia de pensamientos los representantes de  partidos plantaron su posicionamiento.
Otro común denominador fue el tono de respeto a la institución de la UAEM, así como de puntual señalamiento al ruidoso activismo del rector Alejandro Vera; “donde quiera que esté”, diría el diputado Francisco Santillán, no es con discursos ofensivos como gana Morelos.
“No hay autonomía que valga”, entonó y repitió una vez el legislador Jaime Álvarez, para encubrir al manejo de recursos públicos, y tamborileó “todos deben ser fiscalizados”. A unos metros, al frente, lo debió oír el senador Fidel Demédicis, que brazo a brazo atiza ese activismo político y social del rector, ruteros, purpurados y conexos.
Hubo aplausos, como también música de viento, bucal, de cuatro asistentes en la porra del futbolero Francisco Santillán, no cuando el diputado Julio Yáñez pidió más responsabilidad municipal, sino justo cuando soltó “Esto va para Cuauhtémoc Blanco”. Enardecieron los fanáticos.
Poco antes, el diputado humanista Jesús Escamilla, “ad libitum”, tocó notas de su habitual estridencia, confesando molestia por tener que sesionar fuera del edificio de Matamoros; por sentir que los diputados, menos él, se vendieron al gobernador; por el trabajo del comisionado Capella, por el manejo de Beca Salario, por Jaime Álvarez, por…
Le afinaron el tono datos duros: de 307 votaciones, 287 fueron por unanimidad, confirmaría Francisco Moreno a lo sintetizado por Francisco Santillán en un 97 por ciento; se infiere, Escamilla habría sido parte de lo que ayer acusó.
Sin sobresaltos, Graco Ramírez anotó cada posicionamiento de los diputados, y pausando con sorbos de agua, atendió dicterios, respondió peticiones y clarificó dudas:
Flanqueado por los titulares de los poderes Judicial, María del Carmen Verónica Cuevas, y Legislativo, Francisco Moreno, como símbolo de trabajo coordinado, el jefe del Ejecutivo apuntó sencillo que él no eligió a los diputados y se atiene a las decisiones de éstos. El diputado Escamilla asintió en silencio.
“Respeto el desacuerdo, pero privilegio el acuerdo”, describió como cadencia de su administración, acorde a los instrumentos de su gabinete, de diputados, magistrados, jueces, ayuntamientos y demás servidores públicos.
Al cierre de sesión, la armonía en las notas de la “Marcha Morelenses” ilustró la voluntad manifiesta de quienes ahí estuvieron para lograr mejores resultados en el nuevo periodo legislativo. No hubo necesidad del “encore”. 

Vigilancia. Policías impidieron que gente de Dagoberto Rivera vandalizara el Centro de Convenciones en Xochitepec.

Por: Ddm Staff /  [email protected]