Cuernavaca, del náhuatl Cuauhnáhuac, es la capital del Estado de Morelos. Fundada por los tlahuicas y una de las siete tribus nahuatlacas, conocida, el día de hoy, como la ciudad de la Eterna Primavera. 

Sus lugares llenos de historia y misticismo encierran una leyenda. Hablamos de los túneles o cuevas que conectaban al centro de la ciudad y sus lugares más emblemáticos.

Desde tiempos prehispánicos existen en Cuernavaca largas cuevas, labradas en el duro tepetate, con el espacio  justo para el paso de la gente, otros son un poco más anchos y ahí, podían pasar los caballos.

A decir de un escrito en náhuatl de 1552 “Códices de Cuernavaca y unos títulos de sus pueblos”, algunos caciques de la época colonial describen linderos en sus terrenos. Varios de ellos los describen como cuevas, que en realidad eran unos túneles muy largos.

Este códice afirma que los túneles iban de un lugar a otro, recorriendo distancias considerables, desde la barranca de Amanalco, pasando por el Palacio de Cortés hasta llegar a la Catedral y de ahí al Tecpan de San Pedro.

Ahí también se menciona que existe una cueva grande, donde ahora se situa la Catedral, no se menciona que por esos túneles pasará agua. En el tepetate donde fueron hechas no hay manera alguna para suponer que son naturales, a diferencia de las minas de arena y piedra que formaron cavernas y que también se encuentran debajo de lo que hoy es el centro histórico de esta ciudad.

La trayectoria de estas cuevas coincide con los testimonios relatados en el escrito. Por lo cual estos túneles o cuevas al parecer pertenecen al periodo prehispánico y pudieron tener varios usos, tales cómo: ataque, defensa y escape de los tlahuicas a la hora de luchar por su territorio. En la época colonial pudieron ser aprovechados de igual manera por los conquistadores, y aunque muy pocas personas han estado ahí, los túneles de Cuernavaca podrían no ser una leyenda. i

TAGS EN ESTA NOTA:



Loading...