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¿Dónde estabas antes de que llegaras aquí 

y adónde irás cuando te vayas? 

El cuerpo se desmorona, 

pero el espíritu ha demostrado vivir.

 

Dorothy Prats

(1932-2016)

“Habla por sí misma, es la voz del silencio, es contenido y catarsis, es camino de liberación de la constante, que tiene voz propia, intuitiva; toma lo inconsciente y logra liberarse.”

Así era descrita una parte de la vasta la obra artística de Dorothy Teresa Donovan González de Prats, una mujer cuya sensibilidad y disciplina en el trabajo trascendió incluso en otros campos como el
del periodismo.

Dorothy Prats o Dotty, como cariñosamente también fue llamada, ayer viernes dejó físicamente esta tierra tlahuica que hizo suya la mayor parte de su vida, si bien había nacido en Tampa, Florida, en los albores de los años 30 del siglo pasado.

De su memoria, registrada durante ya 38 años en las páginas de Diario de Morelos, un fragmento de su pensamiento: “Nací en una familia americana irlandesa. Nací con el velo que llama a los expertos para las oraciones y las explicaciones de cómo tratar a estos seres marcados...

“Debo haber tenido más de seis años cuando comencé a hacer preguntas que nunca fueron contestadas. Mi abuelo me dio explicaciones sencillas.”

En aquel tiempo del descubrimiento de la vida, Dorothy tenía como tarea en los veranos, atar los periódicos para el señor O’Neil y Kathleen, hija de éste, en
Nueva York.

Su inquisidora personalidad, el deseo de multiplicar sus opciones de expresarse y compartir con la palabra sencilla su aprecio por la vida y las personas encontraron inmejorable medio que el diarismo y la
literatura.

De manera paralela que abrevaba el quehacer pictórico con su esposo Ramón Prats, Dorothy escribió innumerables páginas sobre la vida cotidiana, sobre la esencia del hombre, en torno a remedios para el cuerpo y el alma, acerca de lo maravilloso que es cada día…

Hace apenas unos años, Dorothy presentó en el Museo de la Ciudad de México su libro de poemas “Haikus” y la exposición de dibujos en tinta “La Voz del Silencio”, ante el testimonio de su hija
 Mariagna Prats.

Para dimensionar la obra poética de Prats, la doctora Nelly Salgado expresó: “El haiku es más que una forma literaria, es expresarse con palabras simples, acerca de las virtudes y profundidad de la vida diaria. De manera gentil, nos da la fortaleza para reflexionar acerca de las cosas más esenciales de la vida y naturaleza”.

Dorothy Prats es un pilar invaluable del Diario de Morelos, donde colaboró desde que éste vio la primera luz allá en 1978 hasta estos últimos días de 2018; lo hizo de una manera excepcional, a través de su columna periodística “Carousel” publicada íntegramente en inglés.

Ha sido ella una mujer de enorme generosidad y talento, que pervive a través de sus amenas entregas cotidianas en el memorial de esta casa editorial. 

 

Fundadora de Diario de Morelos

Cuando me acuerdo del licenciado Federico, recuerdo a un hombre alto, fuerte, con una sonrisa, y modales de gente, un visionario y un gran maestro.

Una tarde de primavera perezosa un amigo me llamó, él quería que conociera a una gente interesante que quería hablar conmigo. A la mañana siguiente, cuando me acerqué a la mesa del desayuno, en un conocido restaurante, dos hombres altos se pusieron de pie, don Federico Bracamontes se presentó y don Jorge Lara, como director gerente del recién inaugurado Diario
de Morelos.

“Dorothy, queremos que escribas una columna diaria en inglés y los domingos, una para nuestra sección cultural... puedes escribir cualquier cosa que desees”.

Nos acomodamos en un sueldo, pedí una columna semanal dedicada a la sabiduría a base de hierbas. Nos estrechamos la mano y Carousel y The Medicine Tree nacieron. Nunca firmamos ningún
contrato.

Mi primera semana en el periódico fue de escritorio a escritorio, me sentí más cómoda con los vendedores que cualquier otro lugar, pero todavía estaba demasiado ruidoso. Antes de que pudiera decidir, el licenciado Federico me preguntó “Dorothy, ¿dónde estás más cómoda escribiendo?” En casa, señor. Él se rio en voz alta y dijo “concedido”, y llegué a casa para escribir los siguientes 36 años de Carousel.

El licenciado Federico era un rey jefe, un gran maestro, un crítico honesto y su alabanza era inspirador y halagador. Esperaba que mejoras cada día, crecieras y lograr cosas importantes, y todo lo que tú debieras ser parte de un todo importante.

Realmente era una leyenda en su propio tiempo sentado a la derecha de cada presidente, siendo honrado en todos los frentes; creó la conciencia de la comunidad y lanzó una
gran sombra.

Me siento honrado de ser considerada miembro fundador del Diario de Morelos y estaré eternamente agradecida por la continua confianza y cariño que he recibido de la familia Bracamontes Baz.