La alimentación  y una buena nutrición son capitales para  toda persona que realice cualquier tipo de  actividad física, puesto que éstas son las encargadas de proporcionar la energía necesaria para llevar a cabo dicha actividad.
Si al hábito deportivo sumamos una alimentación sana y equilibrada, los resultados son todavía más beneficiosos: en el peso, en la tensión arterial y la circulación; en el colesterol, grasas y niveles de azúcar en sangre; o en el riesgo de las enfermedades como obesidad, males cardiovasculares, diabetes. Asimismo, la combinación de deporte y una dieta saludable nos ayuda a lograr esa sensación de bienestar y a eliminar la tensión y el estrés.
Las proporciones de carbohidratos y proteínas variarán en función de la intensidad y el tipo de ejercicio físico que se esté practicando. La elevada ingesta de grasa también tiene una repercusión sobre el rendimiento, es aconsejable reducir la ingesta de estas en el proceso deportivo.
Los especialistas en nutrición deportiva señalan que, por ejemplo, sea para ganar fuerza o lograr resistencia, para que la rutina fitness derive en los resultados deseados, es imprescindible que la actividad tenga un aliado adecuado en los hábitos alimenticios. Es clave obtener los nutrientes necesarios que fomenten el desarrollo de la masa muscular, contribuyan a la pérdida de peso y favorezcan la recuperación. Entre ellos están las proteínas, un suplemento vital y necesario en el cuerpo para alcanzar el objetivo.
Éstas deben consumirse a diario, son imprescindibles para cualquier dieta pues constituyen una parte estructural de los órganos y tejidos, ya que los aminoácidos que componen a las proteínas son los encargados de construirlos y repararlos.

Nunca en ayunas
El entrenamiento no debe realizarse nunca en ayunas; por el contrario, señalan los expertos que “hay que asegurarse la ingesta de alimentos que contengan carbohidratos y proteínas al menos una hora antes de realizar ejercicio para que no se produzcan molestias digestivas durante la actividad”.
Las comidas de antes y después del ejercicio son las más importantes que todo deportista en el día.
Se deben tener en cuenta las diferencias del tipo de ejercicio, aeróbico o no, características del deportista o la persona que se entrena. Y consultar con un profesional.

Para tomar en cuenta:
Una persona que se ejercita debería consumir unos 30 gramos de proteínas por comida, respetando siempre las cuatro comidas diarias, fundamental para todo tipo de rutina.
La hidratación se prioriza tras el esfuerzo físico, pues es cuanto la persona experimenta la sensación de sed y siente las pérdidas ocasionadas por el trabajo a través del sudor.
Pero durante la práctica de ejercicio, por cuestiones de tiempo o por no interrumpir la actividad física, se desprestigia la hidratación y se olvida que beber líquidos durante el entrenamiento es fundamental para la salud e incluso el rendimiento físico mejorará.
Es importante rehidratarse lo más pronto posible después del ejercicio.

Consejos
Si se practica deporte por la mañana, es fundamental tener un desayuno completo que incluya lácteos, cereales, fruta o jugo y complementos.
Si es por la tarde, conviene una comida sencilla sin demasiadas grasas, dos horas antes de comenzar.
Si la actividad se prolonga más de una hora, conviene que cada 60 minutos se tome un descanso para beber e ingerir algo sólido que contenga hidratos de carbono, lo que te permitirá mantener mejor el ritmo de ejercicio en el gimnasio.