Mujeres morelenses dejaron un importante legado de amor a sus hijos para continuar sus estudios, después de que dichas madres de familia perdieran la vida por circunstancias del destino.
Muestra de ello es que varios menores cuentan con la pensión Seguro de Vida para Jefas de Familia que entrega la Sedesol.
En vida, sus progenitoras se unieron al referido programa para sacar adelante a sus familias, el cual otorga una pensión a sus hijos, en caso de fallecer. A continuación, tres historias al respecto.

Permite que sigan estudiando
María de Lourdes de la Rosa Servín, nacida en Cuernavaca, a la edad de 34 años falleció de pénfigo nervioso vulgar, una enfermedad de la piel conocida comúnmente como “piel de lagarto”.
A pesar de tener dicha bacteria alojada en los pliegues de la piel, infectando todos sus órganos, la joven madre no quiso que sus dos hijos, Viviana y Uriel, quedaran en desamparo.
Finalmente, María perdió la batalla contra la enfermedad, pero antes de morir dejó a sus pequeños a cargo de su hermana.
María Elena es tutor de los menores que actualmente estudian sexto y cuarto grados de primaria, gracias a la pensión que reciben por parte de la Sedesol.

Tienen sustento para crecer
Otra de las Jefas de Familia que desafortunadamente perdió la vida y hoy es recordada por haberse preocupado por el futuro de sus hijos es Isabel Ahumada Olivar, del municipio Jantetelco; quien fue abandonada por su esposo, quien padecía alcoholismo.
Isabel tuvo necesidad de trabajar como empleada doméstica para ser el sustento de sus pequeños hijos, Martín y Plácido.
Desafortunadamente, en 2005 le diagnosticaron cáncer de mama, el cual combatió hasta fallecer, el 1 de marzo de 2013.
Ahora sus menores hijos viven con sus abuelos maternos, estudian cuarto y sexto de primaria.
De igual forma, la pensión que reciben les permite satisfacer sus necesidades básicas.

Le arrebatan la vida  
Otro caso es el de Angélica Popoca González, quien el 29 de agosto de 2016 perdió la vida, lo cual provocó que la de sus hijos menores de edad, Jesús y Diego Raúl, cambiara totalmente.
Angélica, de 34 años, fue asesinada con un arma de fuego durante un enfrentamiento con un comando armado en Zacatepec.
La joven madre trabajaba como elemento policiaco en dicho municipio de la zona sur.
A cuatro días de haber ingresado al cuerpo policiaco, ella y sus compañeros fueron sorprendidos por sujetos armados y perdió la vida. Sus hijos quedaron bajo tutela de su abuela Baudelia Gónzalez, con la seguridad de poder continuar sus estudios.

Por: CARLOS SOBERANES
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