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CUERNAVACA, MORELOS.- “Es un poco de adrenalina, recordemos que un vehículo de emergencia va a alta velocidad, entonces como operador te genera el estrés ya que tanto llevas a un compañero, llevas paciente, asimismo cuando vas manejando vas a la defensiva de los ciudadanos”, precisó Óscar Conde, operador de ambulancias del ERUM.
Mencionó que para que la espera en las noches no les sea pesada, se turnan para aligerar y estar pendientes al radio en donde les reportan un hecho, ya que deben estar atentos para que en cualquier momento arranquen la unidad con las sirenas encendidas.
Explicó que en ocasiones hay días tranquilos en donde transcurren hasta cuatro horas para atender un llamado, pero hay momentos en donde no hay tiempo para descansar ya que los reportes se presentan a cada momento y en diferentes puntos.
Señaló que a veces una buena lectura, una plática, caminar un poco, estiraste o revisar que la unidad se encuentre en buenas condiciones es una forma de pasar el tiempo.
Indicó que al concluir un servicio trata de platicar con su compañero y retroalimentarse para evitar que algún evento le cause gran impacto. 

“Dentro del ERUM somos multidisciplinarios, somos rescatistas, operadores, paramédicos y también radioperadores  del C5.”  Óscar Conde, integrante del ERUM.