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Cuernavaca, Morelos.- Sergio Palomares Carreño, de 76 años, es de las personas que aún trabaja para mantener a su familia.

En entrevista, Sergio nos contó que nunca pensó ser paletero, pues desde niño trabajó en el campo, pero en la ciudad su historia cambió.

Nacido en el Estado de Guerrero, Sergio estaba acostumbrado a trabajar la yunta; luego en Iguala, la siembra de cañas y otros productos del campo.

Años más tarde, aún soltero, fue a trabajar a las algodoneras de Yautepec, donde ganaba muy poco, para ser exactos, 10 pesos diarios.

Ahí se casó y formó una familia, pero debido al poco sueldo se mudó a Cuernavaca con su esposa e hijos.

Sergio comenta que trabajó con “los Estrada Cajigal”, grupo dedicado a construcción de obras en la colonia Vista Hermosa.

En dicho trabajo, Sergio ganaba 150 pesos a la semana, lo cual era muy poco para sostener a su familia.

Por ello un amigo que se dedicaba a hacer y vender paletas lo invitó a trabajar, pero a Sergio le daba pena.

“Al principio, yo no quería, pero cuál sería mi sorpresa, que comencé a ganar mucho mejor de lo que me pagaban y me habían pagado en el campo y en la construcción”, expresó.

De tal suerte que Sergio se dedicó de lleno al oficio, en el cual cumple 50 años, por lo cual se siente muy agradecido, pues a lo que en un inicio le apenaba hacer le debe haber sacado adelante a sus ocho hijos y esposa.

Mucho tiempo vendió afuera de las escuelas y en la calle; los 150 que ganaba a la semana en sus antiguos trabajos, ahora, los ganaba al día.

Don Sergio continúa trabajando para sentirse activo y llevar el sustento a su esposa, pues a pesar de recibir ayuda económica por parte de sus hijos, él desea y le gusta sentirse “útil”.

Actualmente, don Sergio ha visto limitada su venta en el Centro Histórico de Cuernavaca debido a los permisos, por ello no puede tener un lugar fijo para vender, pues tiene que estar caminando para lograr terminar la mercancía.

Por: MAYA OCAMPO
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