Son hijos, hermanos, padres, tíos, abuelos; amigos y amantes. Dentro de la incansable lucha femenina por sus derechos y respeto de género, el Día Internacional del Hombre surgió como una fecha para equilibrar la igualdad, celebrar la masculinidad y proteger su salud. Lejos de referirse a la “masculinidad” como machismo, el 19 de noviembre se estableció como día para honrar un sinfín de aportes a la sociedad que representan los hombres. Y desde que se popularizó en 1999 en Trinidad y Tobago, se aprovecha esta jornada para difundir la toma de conciencia de enfermedades propias del género, como cáncer de próstata y de testículo.

De hecho, a raíz del Día del Hombre surgió “Movember”, (contracción en inglés de moustache –bigote– y november –noviembre–), que se utiliza para promocionar el dejarse crecer el bigote durante todo el mes, y así recordarle a los hombres chequearse médicamente todos los años. “Son 30 días de acción para impedir que los hombres mueran demasiado jóvenes”, explican en su sitio web. Paralelamente, en redes sociales como Instagram, usuarios comparten sus historias y, por supuesto, la evolución de su bigote junto al hashtag #movember. Asimismo, mujeres que apoyan la causa -algunas que han perdido a un padre, hermano o esposo por cáncer de testículos o próstata- participan con ingenio:

Cada año, el Día Internacional del Hombre tiene un objetivo. Mientras en otras ediciones han sido la infancia masculina o mejorar las opciones que el género tiene en temas como la reproducción, este año el motivo es evitar que más hombres se quiten la vida. La razón, según señalan en International Men’s Day, es que en promedio, en todo el mundo la cifra de suicidios de hombres es tres veces mayor que la de mujeres. Chile no es la excepción. Con la tasa más alta de América Latina después de Uruguay –según el último informe de la Organización Panamericana de Salud (2009)–, el registro de casos masculinos es 18 frente 5 de mujeres, informó ya el año pasado La Segunda.

Se cree que además de los factores de padecer una enfermedad mental, la falta de redes de apoyo o la alta competencia de nuestro modelo económico estarían entre las razones de esta cifra. A propósito de la causa 2016 del Día Internacional del Hombre, el coordinador británico de este evento, Glen Poole, escribió un libro dedicado al tema y planteó tres principios para disminuir el número de hombres que acaban con su vida: Aprender (los factores de riesgo de suicidios masculinos), amar (a niños y hombres y ayudarlos a que ellos amen sus vidas), y escuchar (a los hombres para que encuentren el apoyo que necesitan cuando están acongojados). Simples actos para ayudar con un granito de arena al bienestar masculino.