1.
Tal vez se piensa que los fondos para la conservación de la pintura, la escultura y los monumentos públicos están ya debidamente “etiquetados” en los presupuestos federales y estatales. Pero no es así. Tal vez se piensa que la obra expuesta en la vía pública está exenta de los daños propios del paso del tiempo, pero tampoco es así. Y tal vez es por estas falacias que las 2 obras de formato monumental que nos reciben al entrar a La Tallera, hoy museo dedicado al arte contemporáneo, ubicado en la Colonia Jardines de Cuernavaca se están borrando. 
Las pinturas han perdido el color original y aunque el afortunado proyecto de la arquitecta Frida Escobedo les otorgó un lugar destacadísimo en la entrada, hasta el momento no se han protegido de los flamantes rayos del sol y la lluvia.
De acuerdo con la Dra. Irene Herner, experta en el artista: “Se trata de dos de los ejercicios plásticos que sentaron la base de los murales que realizó para el Polyforum Cultural Siqueiros (CDMX); sobre ellos trabajaba el artista para entender la mirada del espectador en movimiento, ya sea transitando a pie o en automóvil y están inspirados en los lenguajes de la animación, la fotografía, el cine y los billboards. Son lecciones plásticas, hermosos en sí mismos. Por eso los personajes que conocemos de Siqueiros muestran esa gestualidad y ese dinamismo, por la estructura abstracta que los sustenta. Además, van de acuerdo con el cuarto del interior en el que se muestran sus estudios sobre la poliangularidad. Esos grandes páneles estaban en el interior del patio y están bien colocados, logran un buen escenario, ya fueron restaurados, pero tendrían que haberse protegido. Es una tristeza, lucían espléndidamente. He platicado con la directora del museo, Taiyana Pimentel al respecto y me ha dicho que algo se va a hacer”.
Esperamos que así sea, porque siendo Siqueiros uno de los artistas patrimoniales de la nación desde 1980, merece la inversión. Si quiere saber más sobre cómo se tejen las complicadas y a veces contradictorias leyes al respecto, por favor consulte usted querido lector y lectora, el artículo titulado “El Patrimonio Cultural y la Ley”, de la propia Herner, en la revista Nexos, 1 de noviembre de 1991 (nexos.com.mx), en el que se explican algunas consideraciones jurídicas sobre nuestro patrimonio artístico e histórico. Allí se enterará de que los murales de los que hablamos están bajo la custodia del INBA, porque la ley consideró lo artístico como bien sujeto de protección hasta 1970.

2.
Destacamos asimismo en el tema patrimonial, la gestión que realizó el Patronato de la UAEM para recuperar el antiguo Hotel Chulavista, hoy una ruina, ubicado en la colonia del mismo nombre, aquí en Cuernavaca. A decir del cronista Valentín López González Aranda, el inmueble fue inaugurado en 1935 con el slogan “Descansar, divertirse, residir y soñar”, contaba con 200 habitaciones y ejemplificó la modernidad del momento.  El proyecto  se lo debemos al arquitecto Modesto C. Rolland, autor asimismo de la Monumental Plaza de Toros México y cuando el turismo decayó porque Acapulco se puso de moda, el inmueble se convirtió en una escuela patrocinada por la Unesco, más adelante en el centro de trabajo de Iván Illich y Méndez Arceo, lugar de reflexión que antecedió al famoso CIDOC (Centro Intercultural de Documentación) y antes de quedar abandonado fue el Centro de Oración Chulavista. 
Recientemente fue adquirido en $49 mdp por la UNAM para  convertirlo en un centro cultural y para su rescate se dispusieron $89 mdp del programa PAICE de la Secretaría de Cultura federal. “En tiempos de la crisis civilizatoria en la que vivimos, un lugar que fomente la cultura de la paz es necesario”, dijo el Rector de la UAEM Alejandro Vera, quien encabezó la inauguración este pasado viernes. Además propuso pensar los tiempos que vivimos desde una “arqueología del descreimiento”, lo cual me parece una interesante reflexión a tono con las propuestas del posmodernismo como corriente de pensamiento. 

3.
El segundo reconocimiento de esta columna semanal es para la muestra fotográfica titulada “Tres Ríos”, integrada con piezas de Adalberto Ríos Szalay, Adalberto Ríos Lanz y Ernesto Ríos Lanz, montada en el Museo de Arte Indígena Contemporáneo, ubicado en Ave. Morelos desde hace una semana.
Si hay alguien que conoce los 33 municipios a fondo es don Adalberto, sus fotografías dan fe de la riqueza de nuestro patrimonio natural y cultural en sus versiones de tangible e intangible y por eso le pido, querido lector y lectora, que acuda a ver la muestra de las imágenes impresas en gran formato, con vistas aéreas antes de que existieran los drones, que admire los detalles de los sitios arqueológicos que captó con su lente y que ponga atención a una mano a la que le da el sol en un momento específico del año en Xochicalco, además de los retratos de los Sayones que forman parte de la historia de Tetela del Volcán.

4.
Todo esto me hace pensar que en tiempos pre-electorales los políticos debieran convertirse en “cultos polacos”, ya que del 2 al 12 de julio se reunirá en Cracovia, Polonia, el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO y entre otras cosas decidirá si el Valle de Tehuacán-Cuicatlán se considerará como tal. 
Es decir, si los políticos quieren ganarse a la culta comunidad morelense, que es vasta y sí influye en el pensamiento crítico de la gente, es mejor que vayan pensando que vivimos una época que va del paisajismo de Jorge Cázares a Ruina Tropical. Con todo lo que esa lectura metafórica implica. FIN

 

Por María Helena Noval

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