compartir en:

Cuba, fuertemente azotada durante 72 horas por el viento, las lluvias y penetraciones marinas del huracán Irma, comenzó ayer el arduo trabajo de cuantificar daños y rehabilitar su dañada infraestructura de servicios.

Con al menos 10 muertos, este huracán ha sido el más mortífero que se registró en la isla desde el paso de Dennis en 2005.

El presidente de Cuba, Raúl Castro, afirmó por su parte, que el gobierno atenderá a las familias afectadas por Irma.

La Revolución no dejará a nadie desamparado y desde ya se toman medidas para que ninguna familia cubana quede abandonada a su suerte”, escribió el mandatario en una declaración publicada en la web del diario oficial Granma.

Con el título Llamamiento a nuestro combativo pueblo, el mensaje anima a los cubanos a reconstruir “con espíritu de resistencia y victoria” sobre los destrozos causados por el ciclón.

Las jornadas que se avecinan serán de mucho trabajo, donde volverá a quedar demostrada la fortaleza de los cubanos y la confianza indestructible en su Revolución. No es tiempo para lamentarnos, sino para volver a construir lo que los vientos del huracán Irma intentaron desaparecer”, destacó Castro.

En la mañana de ayer, empleados de la compañía eléctrica y comunales trabajaban en las calles retirando postes y tendidos eléctricos derribados, y muchos árboles y ramas que impiden la circulación de autos. La mayor parte del país, incluida La Habana, permanece aún sin servicio eléctrico.

En La Habana faltó el servicio de agua, se registraron numerosas interrupciones telefónicas y el sistema educacional suspendió las clases hasta nuevo aviso.

En Caibarién, una ciudad costera del centro del país que sufrió toda la furia deIrma, emprenden largos y pacientes trabajos de recuperación: la vuelta a la normalidad demorará. A pocos kilómetros del centro de la capital, Cojímar, un antiguo pueblito de pescadores muy frecuentado por el escritor estadunidense Ernest Hemingway en los años 50 del pasado siglo, también pagó un pesado tributo a Irma.

Destrucción en su paseo marítimo, casas sin techo, calles llenas de escombros, y electrodomésticos arrastrados por las aguas y golpeados por el viento: es la imagen de la desolación.

Ésta es una advertencia importante, sabemos que el cambio climático es cada vez más cruel”, aseguró Francisco García, entrenador del equipo nacional de karate, cuya casa se derrumbó parcialmente.

TURISMO, EN PELIGRO

En el litoral norte de Cuba, con numerosos balnearios y cayos paradisiacos, la destrucción en las principales plazas turísticas cubanas fue considerable, pero hasta el momento no se reportaron víctimas.

Los argentinos Alfredo y María Teresa Coronel, evacuados de los cayos a hoteles más seguros en Varadero, tienen aun dibujado el susto en su rostro.

Escéptico, Enrique Peña,  de 33 años, un cocinero que labora en un hotel de Cayo Santa María, dijo: “Francamente no sé en cuanto tiempo pueda volver a trabajar, este huracán seguramente destruyó todo el cayo”.

El impacto de Irma en el turismo aún no ha sido evaluado, pero la destrucción que dejó a su paso podría debilitar gravemente a una economía que depende en gran medida de los casi tres mil millones de dólares anuales que aporta este sector.