El director general del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca (SAPAC), José Pérez Torres, se deshace en explicaciones. El supuesto organismo descentralizado del Ayuntamiento citadino gasta mensualmente 30 millones de pesos: 10 por energía eléctrica, 9 de la nómina, 3.5 de cuotas al Instituto Mexicano del Seguro Social, 2.5 de laudos y casi 15 “por los convenios”. (¿…?). Hay meses en los que sólo recauda 20 millones, porque nomás la mitad de los consumidores del líquido vital pagan más o menos puntualmente; así que no le alcanza el dinero, y para colmo de males, el SAPAC le debe 87 millones de pesos a la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Uno deduce (¡vaya descubrimiento!) que por eso es que la paraestatal les cortó la luz a las bombas de 30 pozos y dejó sin agua a los habitantes de 70 colonias. Un “gentío de gente”, lo nunca visto en la otrora Ciudad de la Eterna Primavera en donde si algo sobra es agua, generosos, abundantes nuestros manantiales como en pocas ciudades del mundo pero que irónicamente aquí no llega a tantas personas, perdida entre la tubería agujerada y la ineficacia de sucesivas administraciones municipales. Las “justificaciones” del señor Pérez pueden ser valederas, pero que no eche mentiras declarando que el martes inició “negociaciones con la CFE”, desmentido por el coordinador de Comunicación Social de la división Centro-Sur de la misma, Raúl Gómez Cárdenas, quien no tiene por qué mentir. Incluso concediéndole el beneficio de la duda, a los cuernavacenses les importan un carajo los números del SAPAC. Quieren, necesitan el agua, siempre y con más en estos días de calorón de hasta 32 grados a la sombra. Les es urgentemente imprescindible tanto a los usuarios que la pagan como a los morosos, un total de casi cien mil entre unos y otros. A los cuales el alcalde Cuauhtémoc Blanco Bravo les pidió “paciencia”, anteayer, y dijo que “luchando” será como va a solucionar la problemática del municipio. ¿Estaría tranquilo si en la mansión que habita no tuviera agua? “Guerreando” a su estilo proverbial, mentando madres a sus críticos, quejándose de todo y por todo, repitiendo que “no le va a dar más importancia” a los señalamientos del Gobierno estatal. ¿Y la inteligencia? La única manera de resolver los problemas es analizándolos, asesorados los servidores públicos por expertos en materias distintas. No se ha inventado otro modo. Y en el caso específico del ex futbolista profesional metido a político, sabiendo lo elemental, por inherente a su cargo pero que no ha dado muestras fehacientes de haber aprendido: administración pública. “El Cuau” se equivocó si pensó que, falseando el requisito constitucional de la residencia permanente que no tuvo en Cuernavaca, ser presidente municipal sería lo mismo que venir a jugar una “cascarita”. Su incompetencia le ha causado mucho daño a los cuernavacenses. Si arrepentido está por la usurpación de gobernar una ciudad donde antes de las elecciones de 2015 nunca vivió, sólo él y acaso el vice alcalde llegado de la Madre Patria, José Manuel Sanz, lo saben. Y también si, reconociendo que no sabe ni jota de administrar las cosas púbicas, ha considerado la posibilidad de renunciar. Pero de la manera que sea, los habitantes de Cuernavaca no tenemos la culpa de que como “candidato ciudadano” Cuauhtémoc Blanco haya resultado un experimento fallido. De que quizá uno de los pocos que no lo señalan errático es el coordinador del grupo parlamentario del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Congreso del Estado, Alberto Martínez, porque, hace meses afiliado Blanco al Partido Encuentro Social (PES), lo ve en la posibilidad de que en el 18 sea postulado candidato a la gubernatura mediante una alianza tipo el estado de México, del PRI con el PES; este último, el brazo electoral del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, el presunto protector de Cuauhtémoc frente al cual y llegado el momento de la coalición avizorada no tendrían voz ni voto los aspirantes de la lista  de priistas a gobernador, larga, archiconocida, integrada por políticos viejos o no y en la que no contaría la regla de citar a las damas primero: Rosalina Mazari, Marisela Sánchez Velázquez, y los caballeros después: Matías Nazario Morales, Jorge Meade Ocaranza, Francisco Moreno Merino, Guillermo del Valle Reyes, Jorge Morales Barud, David Jiménez González, Juan Salgado Brito, etc., etc… Juan, aunque como coordinador regional de la Segob sea empleado de Chong. Allá ellos si se dejan… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]

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