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1. Estar en Buró es malo
No, todas las personas que han tenido un crédito, un plan de  telefonía celular, un crédito de nómina, personal, automotriz, hipotecario, están en las listas del Buró de Crédito.
Sin embargo, lo malo no es estar, sino la forma en la que aparece. Todas las instituciones de crédito reportan a sus clientes y su comportamiento de pago a las Sociedades de Información Crediticia (Buró de Crédito).
Cuando pagas de forma puntual, lo que se reporta es un comportamiento positivo, pero si no pagas a tiempo, tu historial será negativo.
Al momento de solicitar un crédito, la institución revisa tu status dentro del Buró. Por lógica cuando tienes un buen comportamiento esto abona a la autorización del financiamiento, pues se interpreta como que eres una persona de confianza. El rechazo  viene cuando no eres cumplido y tu historial es negativo.

2. Mis ahorros no están seguros
En México existe el Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB) el cuál protege tus ahorros hasta por 400 mil UDIS, esto es aproximadamente $2,252,000 pesos. Esto significa que existe un seguro de depósitos  gratuito y automático que entra en operación en caso de existir una contingencia bancaria.
No hay de que desconfiar pues todos los bancos serios y confiables cuentan con este seguro que paga el saldo de tus cuentas garantizadas. Salvo sociedades de inversión, aseguradoras, cajas de ahorro, sociedades de ahorro y préstamo y casas de bolsa.
Los productos que están protegidos son: cuentas de cheques, nómina, cuentas a plazo fijo y tarjetas de débito, entre otros.

3. El crédito es malo
No, lo malo es gastar sin moderación. El crédito es una herramienta que te puede ayudar a conformar un patrimonio al ayudarte a adquirir bienes duraderos que a través del ahorro tardarías mucho.
Nos referimos a la compra de una vivienda, una automóvil, al pago de la universidad de tus hijos, o a ciertos bienes como el menaje de una casa.
Sin embargo, hay quienes cometen el error de no medir su capacidad de pago, lo cual es el resultante de restar tus ingresos de los gastos, y endeudarse más allá de lo que sus ingresos le permiten.
Una recomendación para que el crédito no te sobrepase es que éste nunca represente más allá del 30 por ciento de tus ingresos. Asimismo, es saludable contar con sólo un par de tarjetas de crédito que vayan de acuerdo a tu estilo de vida y usarlas con moderación.
Para ello toma en cuenta tus necesidades, tu patrón de gastos, los beneficios que te otorga así como aspectos como la tasa de interés que te cobra, las comisiones y la línea de crédito.

4. Me endeudé y es imposible pagar mis deudas
La mala administración de los créditos y tus finanzas puede llevarte a tener un nivel de endeudamiento poco sano. Si es tu caso, hay diferentes vías por las cuáles puedes pagar tus deudas.
La primera de ellas es acercarte a la institución con la que la tienes y buscar una restructuración de la misma, ya sea a través de un descuento en lo que debes o a través de un esquema de pagos. Cabe aclarar que esta opción dejará una marca en tu historial de crédito y dificultará que vuelvas a adquirir otros financiamientos futuros, pero al menos contarás con la tranquilidad de no vivir endeudado.
Otra opción es preguntar con tu banco por la consolidación de deudas. Esto es un esquema que algunas instituciones ofrecen para agrupar tus deudas con diferentes bancos en una sola cuenta.
Para que esta opción sea provechosa debes considerar que el nuevo esquema mejore las condiciones de los créditos vigentes, como intereses y plazos.Sin embargo, debes saber que para que algunos bancos te puedan ofrecer este servicio, las deudas a consolidar no deben presentar atrasos o estar en moratorias.