Dos diseñadores franceses adaptaron un modelo industrial, utilizado para ensamblar autos, y lograron implementar un prototipo experimental capaz de ejecutar un diseño simple sobre la piel de un voluntario creación de un tatuaje es un proceso artesanal y artístico, que depende del pulso del ejecutante y requiere de varias etapas en el caso de ilustraciones complejas. Algunas veces puede ser algo doloroso para el cliente, pero los fanáticos no dudan sumar más y más intervenciones.

Un grupo de diseñadores franceses pensaron que todo este proceso podía ser automatizado y desarrollaron un robot tatuador. Con un tamaño enorme, que lo asemeja más a los modelos industriales, tuvo un antecedente con un modelo basado en una impresora 3D.

 

Sin embargo, en un trabajo conjunto con Autodesk, se decidió utilizar un modelo industrial, utilizado en el ensamblado de autos, para que se encargue de pasar las agujas con tinta sobre la piel humana.

En las pruebas realizadas el trabajo fue muy sencillo. El voluntario fue amarrado y el diseño ejecutado por el robot sólo fue un dibujo en espiral.

 

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