Cuernavaca, Morelos.- Las modificaciones al Reglamento de Tránsito son el principal motivo por el que los municipios no pueden implementar el alcoholímetro.

Martha Ángelica Hernández Oseguera, responsable de Prevención y Control de Accidentes  en el estado afirmó que la prueba de alcoholimetría sí disminuye el número de accidentes automovilísticos; por ello la importancia de aplicarlo en Cuernavaca y su zona metropolitana, ya que en esos municipios se concentra la mayor cantidad de incidentes.

Desde 2010, los Servicios de Salud de Morelos (SSM) invitaron a los ayuntamientos a aplicar estos operativos; sin embargo, a excepción es Jiutepec, uno de los ayuntamientos más constantes en su aplicación, y se ha sumado el de Temixco.

Debido a que en general las autoridades municipales argumentan que no tienen recursos para la adquisición de los equipos, SSM otorga estos a través de convenios. En los últimos seis años, han entregado 12 alcoholímetros y cinco impresoras a nueve municipios. Para este año, se contempla adquirir cuatro alcoholímetros, cinco impresoras y los insumos.

“La mayor limitante para que se pueda operar la prueba de alcoholimetría es que los reglamentos de tránsito municipal no lo tienen contemplado, por lo que deben hacer las adecuaciones. Buscamos el acercamiento con los ayuntamientos para plantear cambios a sus legislaciones en cuanto a los siete factores de riesgo, factores protectores y las medidas para sanciones, porque si falta alguna de ellas no servirá de mucho el programa”, dijo.

Va Cuernavaca

Este año, se trabaja de manera coordinada con el Ayuntamiento de Cuernavaca, al que se le entregaron dos equipos, y tiene la intención de operar el programa Conduce Sin Alcohol; así como con la Policía Federal, que buscar retomar esta medida en las carreteras de la entidad.

Salud

Alto riesgo

Debido al número de lesionados, lesionados permanentes  y fallecidos cada año, se consideran como un problema de salud pública los accidentes viales por causa de alcohol.

En 2014 la cifra de este tupo de accidentes fue de  nueve mil 236, en el 11.9 por ciento de ellos estuvo involucrado el alcohol, y en el 9.1 por ciento no se determinó.

En ese mismo año, hubo 326 personas fallecidas, como saldo de los más de nueve mil incidentes, en los que el volante estuvo combinado con el alcohol. La gran mayoría de los decesos fue en el rango de edad de 20 a 39 años. 

“La tasa de mortalidad, comparado con 2013, mejoró al lograr una disminución de 4.2 puntos porcentuales, colocándonos por debajo de la media nacional. Lo único que se mantiene es el grupo de edad; las personas jóvenes, económicamente activas, son las que más se accidentan”, señala la responsable del Programa.

Las lesiones derivadas llegan a ser altamente discapacitantes; “los accidentes viales se consideran un problema de salud pública porque tienen impactos significativos en términos de salud, también en lo social y laboral”, aseveró.

Para obtener resultados correctos se recurre a diversas fuentes, como la Fiscalía General, los servicios prehospitalarios, hospitales y unidades de salud, cuyos datos se conjuntan para tener cifras reales.

Hace magia el licor

Para socializar, retarse a sí mismo, para relajarse y automedicarse, fueron las principales respuestas a la cuestión de ¿por qué las personas consumen alcohol?, durante una ponencia del Congreso Internacional de Adicciones.

Lo interesante de estas respuestas es que el etanol es un inhibidor, “que causa que nuestro metabolismo trabaje más lento y en realidad no tenga ningún efecto en el cuerpo que nos haga más sociables o más graciosos”, dijo Kristina Sperkova, presidenta de IOGT International, ponente en la sesión “Impacto del Consumo de Alcohol”, coordinada por el director nacional de los Centros de Integración Juvenil (CIJ).

Entonces, señala Kristina Sperkova: “¿Cuál es ese efecto mágico que tiene el alcohol que nos ayuda a llegar a esos estados? En realidad no hay ninguna evidencia científica que compruebe que el alcohol cause estos estados de ánimo, no hay ningún cambio químico en el cuerpo que los ocasione. Lo que sí sucede es que el consumidor tiene una expectativa de lo que el alcohol le puede causar”.

Agregó que aunque el alcohol es responsable de diferentes problemas con la salud, la percepción que la gente tiene de su daño es poca o casi nula. Una de las principales razones es la asociación de valores atractivos mediante la publicidad que se hacen las marcas que venden alcohol. Por ejemplo, el consumo de ciertas cervezas se asocia con el fanatismo del futbol, o que el vodka cosifica el cuerpo de la mujer.

Está publicidad genera mitos como que el consumo del alcohol es normal e incluso saludable, que los daños se presentan en un pequeño grupo de personas que ya no pueden controlar su consumo, sin embargo, estos daños son causados en el consumidor regular.

La conclusión fue que mucha de la responsabilidad de estos mitos y creencias sobre los efectos del alcohol recae sobre la publicidad.

Por: Marcela García
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