compartir en:

El secuestro del ex diputado local y ex alcalde Humberto Segura Guerrero, la tarde de anteayer, volvió a prender los focos rojos que apenas se estaban desvaneciendo tras el asesinato del empresario de la Feria de Cuernavaca, Juan Manuel García Bejarano, el jueves 6 de este mes. Trascendido rápidamente el hecho ominoso en redes sociales, el legislador federal Matías Nazario Morales fue uno de los primeros en reaccionar, haciendo un pronunciamiento de condena al clima de inseguridad en el recinto parlamentario de San Lázaro. El priista “Beto” Segura, como es conocido en la región de Los Altos, fue compañero de bancada de Nazario en la anterior Legislatura, y en el trienio 2009-2012, presidente municipal de Yautepec. Movilizada la policía, un helicóptero sobrevoló el perímetro en donde los reportes telefónicos de emergencia avisaron que los secuestradores se desplazaban en un Tsuru blanco, como hay tantos, pero a la hora del cierre de ediciones de los diarios no lo habían localizado. Mientras, en Chilpancingo era asesinado a balazos el secretario general del PRD-Guerrero, Demetrio Saldívar Gómez, luego de que el 13 de este mismo mes fue secuestrado el ex diputado federal perredista Catalino Duarte Ortuño, en Coyuca de Catalán de la región de Tierra Caliente. También plagiado el entonces asimismo diputado local por el partido del sol azteca, David Martínez Martínez, el 18 de diciembre de 2014, a pocas horas de ser “levantado” fue rescatado y detenidos por la policía sus secuestradores. Enterado del plagio de “Beto” Segura, un diputado que pidió el anonimato lamentó: queda claro que contra la violencia del crimen organizado los políticos no tienen fuero… ADEREZADO el acto con las incorporaciones al partido Regeneración Nacional (Morena) de la regidora de Yautepec, Beatriz Rodríguez Guadarrama, y las síndicas de Amacuzac, Emiliano Zapata y Cuautla, Susana Fuentes Rodríguez, Elsa Delia González Solórzano y María Paola Cruz Torres, fue presidido por la secretaria general del partido Regeneración Moral (Morena), Yeidckol Polevnsky Gurwitz, Confirmó el mitin en Cuernavaca de Andrés Manuel López Obrador, la tarde del 6 de mayo próximo, así que no coincidirá con la marcha política que so pretexto de la paz está convocando el obispo Ramón Castro Castro, pues será en la mañana. Repitió el rollo de que en Morena hay cabida para todos, pero siempre y cuando acrediten trabajo, y les advirtió a los aspirantes a cargos de elección popular de 2018 que en donde haya más de uno al mismo puesto los candidatos de unidad serán decididos por medio de encuestas. El típico método para demostrar rentabilidad electoral para lo que, por citar un caso, no tendría problemas el dos veces alcalde de Yautepec, Agustín Alonso Mendoza, resaltado por la paisanada de esa región y otras donde ha venido impulsando el establecimiento de comités municipales del Movimiento por la Esperanza como el pretendiente campirano más morelense a la gubernatura. ¿Y Rabindranath Salazar Solorio está pintado? No, pero el actual senador, ex diputado local y ex presidente municipal de Jiutepec es un político urbano. Igual el rector de la UAEM, Alejandro Vera Jiménez, que de la academia sabe pero no ha palpado personalmente la pobreza de los hombres del campo, abandonado desde que en los inicios de los ochenta se apoderó de México el modelo neoliberal de gobierno, cuando Miguel de la Madrid vendió a empresarios el ingenio de Oacalco y en los noventa Carlos Salinas privatizó el de Zacatepec… TIENE razón el diputado panista Carlos Alaniz Romero, cuando exhorta al cabildo citadino a recuperar la esencia de la Feria de Cuernavaca; que no sea concesionada sino que el Ayuntamiento asuma directamente su organización y manejo. Pero, ¿por qué no un patronato integrado por cuernavacences connotados y funcionarios públicos como los de ferias exitosas en numerosas entidades de México? Y para la nuestra, retomar la esencia de las flores como la característica histórica de la ciudad de la eterna primavera; con exposiciones de viveristas de los que aquí tenemos a pasto, muy buenos, reconocidos a nivel nacional por su creatividad, experiencia y talento. Una feria como nació en 1965 con el nombre, precisamente, De la Flor; pero ya no en el Jardín Borda sino en el recinto de Acapantzingo, adecuado para eventos multitudinarios pero subutilizado; que haya palenque pues en la tradición mexicana las ferias sin peleas de gallos y sin apuestas no son ferias emocionantes, y por qué no, con casino de mesas de póker, blackjack, albur, ruleta y máquinas electrónicas… ME LEEN EL DOMINGO.   

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]