Utilizar lentes de contacto durante una contingencia ambiental, como la que actualmente se nota en el Valle de México, causa mayor irritación en los ojos y molestias en la visión.

En entrevista, la oftalmóloga Rosario Gulias Cañizo, dijo que las partículas de 2.5 micras que están propagándose actualmente en el aire, pueden llegar a todas las partes del organismo por su tamaño tan diminuto y causar alguna afectación.

Al final del día, los lentes de contacto son un objeto extraño que en mayor o menor medida pueden provocar alguna alteración a las personas que los acostumbran, por lo que se recomienda que ante la contingencia se suspenda su uso temporal y cambiarlos por unos de armazón.

De esta forma, se evitan lesiones oculares, ya que también las partículas contaminantes pueden desencadenar o acentuar la resequedad del ojo causando cambios en la visión o conjuntivitis irritativa.

La especialista, que forma parte del equipo médico de Alcon, compañía especializada en estos dispositivos oculares, detalló que la recomendación de las autoridades sanitarias para preferir los lentes de armazón durante la contingencia, es precisamente con el fin de minimizar el riesgo de una enfermedad de la visión.

“No es que estas lentes sean inseguras; es más un tema de irritación y resequedad en la vista, lo recomendable para tener el menor impacto de esta contingencia ambiental en los ojos, es no usar lentes de contacto unos días, o si alguien no puede o no quiere dejarlos, se deben acompañar con el uso de gotas humectantes”, comento.

Gulias Cañizo, señaló que existen gotas humectantes especiales para usuarios de lentes de contacto, y lo ideal es asistir al oftalmólogo para que le recomiende las que mejor se adecuen a cada persona.

La demás población también puede usar las gotas conocidas como “lágrima artificial”, para evitar la resequedad y al mismo tiempo barrer los componentes extraños que se encuentren en la superficie de los ojos, sobre todo, en estos momentos de altas concentraciones de contaminantes.

Incluso se pueden usar lentes transparentes protectores para impedir que el aire tenga contacto directo con los ojos, ya que las partículas PM2.5 se introducen sencillamente en cualquier parte del cuerpo.