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Ángel Giovany Aparicio estaba frente a su domicilio cuando se generó una balacera, presuntamente, entre bandas de narcomenudistas. Fue impactado en el pecho por una bala perdida y perdió la vida en el hospital Pablo VI, en Bogotá, Colombia.

El oficial de inspección de la policía colombiana, el coronel Óscar Velasco aclaró que el paramédico Aparicio no tenía relación con los delincuentes.

Días después, la novia del paramédico ejecutado acudió a la policía bogotana para colaborar en la investigación. La mujer, luego de conocer detalles sobre el caso, encontró en redes sociales al asesino de su novio.

Días después lo contactó, tres meses después lo conquistó y, gracias a la confianza obtenida, logró que se confesara como el autor material del homicidio.

El asesino y la mujer intercambiaban mensajes diariamente. La mujer le enviaba fotos íntimas sin el rostro y así lo convenció que cumplía una condena en casa, por lo que no podían encontrarse.

Tras varias conversaciones, la mujer obtuvo el relato del homicida sobre la noche en la que Ángel Giovany perdió la vida.

El hombre, conquistado por la novia de su víctima, le contó que el 22 de febrero pasado tenía la misión de asesinar a un reciclador en el barrio de Pablo VI. Esa noche, su arma falló, sin embargo vio que había una pareja presente, por lo que mató al hombre para no dejar pista. La novia estuvo presente en el crimen.

Con la información obtenida por la novia de la víctima fatal, las autoridades lograron corroborar que el presunto asesino formaba parte de una banda criminal que operaba al sur de Bogotá.

Las autoridades detuvieron al homicida y a 15 integrantes de esta banda, les dictaron medida de aseguramiento y tendrán que responder por narcotráfico, homicidio, porte ilegal de armas, entre otros delitos.