Cuernavaca, Morelos.- La Ciudad de la Eterna Primavera es conformada por colonias y poblados emblemáticos, como Santa María Ahuacatitlán. Don Feliciano Ortega Coral, conocido como “Chanito”, tiene toda una historia en dicho poblado tlahuica.

Eran las 20:00 horas, cuando acabó un partido de la Copa Femenil Morelos Tecate en la unidad deportiva de Santa María; entre la gente y la oscura calle se veía la silueta de un hombre mayor, quien hizo la parada a esta reportera.

Con voz baja, dijo “calle Vicente Guerrero, ahí vivo, acá abajito”, por lo cual subió en el auto y durante el recorrido a su casa comenzó a contar que tiene 100 años cumplidos.

Al llegar a la dirección, sacó su cartera y preguntó cuánto debía, a lo cual se le dijo que nada, pues había confundido el auto con un taxi.

Al bajarse, salieron su hija y dos vecinos, los cuales agradecieron el favor de llevarlo y comentaron: “Es Chanito, así lo conocen en la colonia. Va a la cancha dos veces por semana, no necesita dinero, pero fue de los que sacaron adelante la unidad deportiva. Sus hijos lo cuidamos, pero le gusta ir”, expresó su hija más chica.

Por supuesto al saber esto, decidimos que “Chanito” tenia mucho que platicarnos, por esta razón en entrevista nos contó cómo y por qué llegó a Santa María y por qué acudía a la Unidad Deportiva de este poblado.

Don Feliciano nació en el Estado de Jalisco, donde durante 11 años laboró en una fábrica de textiles y formó una familia de cinco hijos y cinco hijas.

Tras quebrar la fábrica, vendió sus propiedades y en 1956 se mudó a Cuernavaca, en el poblado Santa María, donde compró un terreno para su esposa e hijos.

Tenía 38 años y se dedicó al campo, donde le agarró gusto por la cancha de futbol del poblado, la cual comenzó a arreglar para que los vecinos pudiesen usarla.

“En 1992 comencé a arreglar la cancha, la pintaba, quitaba piedras, basura, ponía las redes de las porterías y la mejoraba para tenerla en buena condición, después me nombraron encargado de ella y me daban cooperación por equipos”, explicó don Feliciano.

Como aficionado del futbol, fue invitado por un amigo a jugar y de los partidos amistosos formó el primer equipo varonil de Santa María.

Gracias a ello don Feliciano se ganó el reconocimiento de los pobladores, los cuales lo apodaron “Chanito”.

Años después, la unidad quedó a cargo de otras personas, las cuales decidieron ponerle pasto sintético, lo cual le quitó a don Chanito su labor, sin embargo, ir a la cancha y recibir cooperación se volvió parte de su rutina de vida.

Por ello, tres veces por semana, se le puede ver en la unidad.

“No necesita dinero, nosotros le damos y lo atendemos, pero no podemos evitar que vaya, le tomó mucho cariño a la unidad y se quiere seguir sintiendo útil. Por eso va a recibir aunque sea para su taxi de regreso”, comentó su hija.

“Sufre únicamente de las rodillas y audición por su edad, pero goza de buena salud. Cuando quiere, agarra un taxi y se va a la unidad o al centro. Está más sano que nosotros, sus hijos”, concluyó su hija.

Por: MAYA OCAMPO
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