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Vaya que resultó polémico y prolífico para el comentario el partido de ida de la Súper Copa de España, disputado el domingo pasado entre el  Barcelona (Campeón de la Copa del Rey) y el Real Madrid (Campeón de Liga) en donde los merengues se alzaron con la victoria en patio ajeno al son de tres goles por uno.

Por principio de cuentas les diré que me pareció un error el haber designado a De Burgos Bengoechea como juez del encuentro; toda vez que, no es un silbante reconocido. Baste mencionar que no cuenta con el gafete de FIFA que lo acredita como internacional.

Fueron muchos los ingredientes que se conjugaron para que se desbordara la pasión. El Madrid ganaba por la mínima diferencia cuando al minuto 75 Luis Suárez (un pájaro de cuenta) se tiró (como Gardel) el “piscinazo” para que el inexperto referee  “dubitativo” mordiera el anzuelo y Messi emparejara los cartones. En Inglaterra le hubiera costado 2 partidos de suspensión por violar el Fair Play; pero en la madre patria, quedó impune.

Instantes después Cristiano Rolando metió un golazo para el 1 a 2; infortunadamente para él, se le ocurrió despojarse de la camiseta para celebrar, lo que le costó la primera tarjeta amarilla. De paso, aprovechó para mostrarle la playera a la tribuna del Camp Nou, a manera de burla. Tal y como Messi lo había hecho hace unos meses en el Bernabeu cuando los Culés salieron victoriosos el torneo pasado.

Al poco tiempo, CR7 ingresó al área enemiga y el silbante pensó (equivocadamente) que había simulado una falta, lo pintó de amarillo y lo mandó a bañar temprano. Desesperado el portugués alcanzó a empujar al colegiado ganando con ello cinco partidos de suspensión (Uno por la expulsión y cuatro por el empujón).

En España la sanción por empujar a un árbitro va de 4 a 12 encuentros. Al astro merengue le aplicaron la mínima; tal y como lo hicieron en casos similares, como el de Simeone (DT colchonero) y Marko Livaja (futbolista de Las Palmas) quienes cometieron la misma infracción. No han faltado las comparaciones con otro “empujón”. El que la “Pulga” (Lionel Messi) le propinó al árbitro Undiano Mallenco en el 2009, en un derby español, en el que no recibió pena alguna; en virtud de que, no hubo tarjeta de por medio y el hecho tampoco fue reportado.

Total, que se han polarizado las opiniones. Muchos comparan el clavado de Suárez que quedó impune; contra el no clavado de CR7, que le costó la segunda amarilla y por lo tanto la roja. Contrastan los empujones, el de Messi que no recibió pena alguna y el de Cristiano que le costó 4 partidos. Otros disfrutan o sufren “El festejo de la venganza”, el del lusitano mostrando la playera burlándose de los aficionados rivales; tal y como lo hizo el argentino meses atrás. Los partidarios del Madrid tienen una opinión; mientras que los del Barcelona tienen otra. Lo cierto es que hubo de todo…como en botica.

Opinión
Eduardo Brizio
[email protected]