Carmelo, de 37 años, originario de Puebla, murió ahogado en el lago de Tequesquitengo, tras intentar arrojarse un clavado, resbalar por la lama que había en el muelle, golpearse la cabeza contra el concreto y caer inconsciente al agua, presuntamente luego de tomarse unos tragos junto con unos amigos albañiles, plomeros y electricistas, con quienes realizaba unos trabajos en una casa pegada la orilla del lago, ubicada en la bajada del panteón, en Jojutla, por lo que peritos del Semefo tomaron conocimiento.

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