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Científicos espaciales, corporaciones globales de seguros y agencias gubernamentales estadunidenses, desde el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de la NASA a la Oficina de Política Científica y Tecnológica (OSTP) de la Casa Blanca, se preparan para un poderosa tormenta solar geomagnética, la cual podría afectar a la Tierra.

 Aunque las instituciones consideran que este evento es de baja probabilidad, pero de alto impacto, llamaron con urgencia a realizar investigación, un plan de prevención y una estrategia de mitigación para afrontar sus consecuencias.

 De acuerdo con el portal ABC, algunos de los efectos de este fenómeno serían el daño a satélites de comunicación y GPS, apagón de computadoras y teléfonos celulares, suspensión de servicios electrónicos por semanas o años, e incluso consecuencias a la salud de los astronautas.

 “Una vez que los sistemas empiezan a fallar, (los cortes) pueden multiplicarse en cascada de maneras que ni siquiera podemos concebir”, indicó Daniel Baker, director del Laboratorio de Física Atmosférica y Espacial de la Universidad de Colorado-Boulder.

 Asimismo, el evento tendría consecuencias millonarias, según un informe de 2013, el mercado de seguros Lloyd de Londres estimaba la población en riesgo de una tormenta masiva entre 20-40 millones, con una duración de 1 a 2 años. El costo de tal recuperación oscilaría entre 600 mil millones y 2.6 billones de dólares.