Originario de Argentina, desde hace unos meses Martín recorre las calles de Morelos, principalmente del Centro de Cuernavaca, donde se le puede apreciar sentado en un espacio exhibiendo su arte, mientras sus manos en movimiento hacen las figuras con alambre reciclado.
Un perro, bicicletas y hasta bonsais de diversos tamaños pintados con barniz, los ofrece en 20, 30, 50 y 100 pesos, dependiendo del modelo, incluso la gente puede pedir la figura que quiera y la realiza.
“Son alambres pal hambre”, así describe su trabajo, el cual ha enseñado en varios puntos del país y en otros lugares de América Latina, al recordar que vio a una persona realizar árboles con cobre y él decidió hacerlo para solventar sus gastos.

Fotos y texto: Omar Romero / DDM

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