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Cuernavaca, MORELOS.- Ser niño no quiere decir que se esté exento de padecer cáncer. Resulta inexplicable que un alma limpia en un cuerpo tan pequeño tenga que estar preocupada por sus tratamientos y la caída de su cabello, en vez de sólo pensar en lo que va a comer, o a qué va a jugar.
Pero el cáncer no distingue edades y llega a los menores sin una causa específica, sólo se sabe que pueden influir factores como: estar expuesto mucho tiempo al aire contaminado, ser hijo de una madre que consume drogas, fuma, o que se haya expuesto a rayos X durante el embarazo, tener una mala alimentación, heredarlo de los padres o ser portador del virus de la hepatitis B, entre otros.
La buena noticia es que el 70 por ciento de los casos de cáncer en niños es curable si se tiene la atención médica y tratamiento adecuado. La mala noticia es que ello es muy costoso, lo cual se vuelve un viacrucis para los padres de escasos recursos y fracasan en el intento de salvar la vida de sus hijos.
El otro problema al que se enfrentan es la falta de especialistas que hay en nuestro país, pues en México sólo hay alrededor de 153 oncólogos pediatras certificados, de los cuales 72 están en los 49 hospitales acreditados para atender a los afiliados al Seguro Popular, lo cual representa una cifra cuatro veces por debajo del número necesario para atender a quienes padecen esta enfermedad.
La experiencia de un niño con cáncer y su familia es altamente estresante, sin embargo, es una oportunidad para reconocer fortalezas, cambiar roles, aceptar ayuda, aprender de otros que pasaron por la misma situación y compartir intensamente el tiempo en familia.
Primordialmente, para que esto suceda es de suma importancia el soporte que la comunidad puede brindar, perdiendo el miedo a acercarse, el temor a impresionarse, valorando que más allá de estar enfermo de cáncer es un niño que necesita jugar, distraerse, relacionarse, insertarse socialmente, crecer y desarrollar sus potencialidades.
Depende de los padres fomentar en sus hijos buenos hábitos de alimentación y ejercicio; eso los hará fuertes y más capaces de enfrentar cualquier enfermedad.

300
consultas
otorga aproximadamente al mes
el servicio de Hematooncología
en el Hospital del Niño y el
Adolescente Morelense (HNAM)

50% son pacientes que acuden de manera regular al HNAM para recibir tratamiento

75% son niños de Morelos y el resto de estados circunvecinos

7 de cada 10 niños se curan dependiendo el tipo de cáncer que padezcan

Son síntomas de cáncer infantil...

Cansancio y palidez constante: anemia.

El aumento en el volumen del vientre.

Fiebre persistente de origen indeterminado, o desconocido.

Infecciones frecuentes: baja inmunidad a las enfermedades.

Pérdida de peso continuo y sin causa aparente.

Dolor en los huesos y las articulaciones después de haber tenido actividad física.

Dolor de cabeza acompañado de vómito, generalmente por la mañana.

Hinchazón que no desaparece, sobre todo en el cuello, las axilas, la ingle y el abdomen.

Pequeñas manchas de color rojo vivo que aparecen en la piel a causa de una hemorragia subcutánea.

Moretones, o hematomas, que aparecen sin que haya habido golpes previos.

Un resplandor blanquecino en los ojos cuando la retina se expone a la luz, como si fueran destellos.

El cáncer infantil más común es la leucemia, los linfomas y los tumores del sistema nervioso central.

 

Diseño: Emmanuel Labastida
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