Desde tiempos remotos, la humanidad se ha mantenido en constante movimiento. La migración ha sido una forma valiente de expresarse en busca de nuevas oportunidades, crecimiento personal o bien que han abandonado su lugar de origen de manera forzada para salvaguardar sus vidas.

El 18 de diciembre es el Día Internacional del Migrante, que busca entre otras cosas un trato digno hacia aquellas personas que tuvieron que abandonar su lugar de origen por distintos motivos.

Este año ha sido muy turbulento, en donde la migración legal o ilegal ha sido una constante para el mundo entero, los conflictos armados, la falta de oportunidades y la desigualdad tanto racial como económica ha obligado a miles de personas ha buscar refugio en otros países, sin embargo, el número de refugiados o desplazados ha superado de manera dramática el asilo que les pueden ofrecer los distintos

países, por lo que la migración se ha convertido en tema de agenda en los países con mayor desarrollo en busca de una solución que hasta la fecha no ha llegado.

Las soluciones no parecen nada fáciles, mientras el rezago entre uno y otros siga aumentando, por lo que las necesidades y las soluciones parecen muy lejanas.

México y su vecino...

Este año la relación México-Estados Unidos ha sido de altibajos, a pesar de que comparten una historia añeja en cuanto al flujo migratorio se refiere.

Países de contrastes, el primero en vías de desarrollo, azotado por fuertes crisis económicas y sociales, aunado a la violencia de estos tiempos; el otro, de primer mundo, una de las económias más rentables de los últimos años y por ello, representante del famoso “sueño americano”, hecho y encumbrado por migrantes.

Desde hace más de cuatro decádas Estados Unidos ha representado para el mexicano trabajador la tierra de oportunidades y han hecho de todo para conseguirlo, incluso, arriesgar su vida o perderla.

En los años noventa se obtuvo el más alto índice de personas que emigraron al vecino país del norte, en la actualidad, y ante lo difícil que se ha vuelto cruzar la frontera, así como las fuertes medidads que ha tomado aquel país contra las personas ilegales, el flujo ha disminuido.

Hay que aclarar que las remesas enviadas de allá representan para México una fuerte entrada de dinero a la económia y ha sido el sustento de millones de familias.

El panorama no es nada alentador, con un  país en constante crisis económica y una ola de violencia que no para, la gente seguirá arriesgando su vida con la finalidad de tener una mejor calidad de vida para el y para los suyos.