El paso de Bad Bunny por los Premios Grammy no solo dejó aplausos por su triunfo a Mejor Álbum del Año con Debí tirar más fotos, también provocó una ola de especulaciones por su vestuario durante la gala.
En plataformas digitales comenzó a circular la versión de que el artista habría usado un chaleco antibalas debajo de su esmoquin, teoría que tomó fuerza luego de que varios usuarios señalaran su postura rígida, así como un aparente aumento en el volumen del torso durante sus apariciones en cámara y al subir al escenario a recibir sus premios.
El rumor se alimentó además del contexto de seguridad que rodea al cantante en los últimos meses, luego de anunciarse su participación en eventos de alto perfil, lo que llevó a algunos a pensar que habría extremado precauciones para la noche más importante de la música.
No obstante, no existe confirmación oficial de que Bad Bunny haya utilizado algún tipo de protección balística. Por el contrario, expertos y seguidores de la moda apuntan a que la explicación estaría en el diseño del outfit: debajo del traje habría llevado un corsé estructurado, una prenda común en la alta costura que moldea la silueta, pero que puede restringir el movimiento y modificar la percepción del cuerpo.
Un atuendo que hizo historia
El traje fue obra de la casa Schiaparelli y destacó por su chaqueta de terciopelo negro, inspirada en el icónico frasco del perfume Shocking, con detalles artesanales como botones de cristal, solapa decorativa y una espalda con cordones. El conjunto se completó con pantalón a juego, camisa blanca y pajarita negra.
Con esta elección, Bad Bunny se convirtió en el primer hombre en portar Schiaparelli en una alfombra roja de gran escala, bajo la dirección creativa de Daniel Roseberry, reafirmando su lugar como uno de los artistas que más arriesga y marca tendencia en la moda internacional.
Así, lejos de tratarse de un chaleco antibalas, todo indica que el polémico look fue una apuesta estética que volvió a colocar al “Conejo Malo” en el centro de la conversación global.
