México.- Un total de 26 mil 210 obras integran actualmente el acervo del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), repartidas en los diferentes museos que esa institución tiene bajo su custodia. Cada una de esas piezas, que se exhiben dentro y fuera del país, debe pasar por un dictamen que determina si está en buenas condiciones para su préstamo o si es necesario intervenirla, aseguró Ernesto Martínez Bermúdez.

En entrevista con Notimex, el director del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (CENCROPAM) del INBA, señaló que absolutamente todas las piezas que se exhiben a nivel nacional e internacional pasan por ese centro, para primero, establecer si se encuentran en las mejores condiciones para su exhibición o si es necesario ingresarla en alguno de los talleres especializados propios de esa dependencia.

“Nuestra labor va de la mano con los proyectos y procesos expositivos que los diferentes museos que el INBA llevan a cabo”, dijo el funcionario artístico y cultural, tras comentar que esa área se instituyó el 29 de noviembre de 1963 como Centro Nacional de Conservación de Obra Artística (CENCOA) con el interés “de ayudar en la tarea de conservación y restauración de las obras que conforman el acervo del INBA”.

Al hablar del origen, anotó que el CENCOA ocupó el inmueble donde ahora se alberga la Biblioteca México, en La Ciudadela, y posteriormente, al crecer y tras el sismo que pegó a la Ciudad de México el 19 de septiembre de 1985, se pensó en una nueva sede. En 1989 se mudó a su actual casa en la calle de San Ildefonso número 60 en el Centro Histórico, ex colegio de San Pedro y San Pablo, primera escuela jesuita que existió en la América.

De acuerdo con el entrevistado, el ahora CENCROPAM tiene como labor sustantiva el registro, dictamen, conservación y preservación, y en su caso la restauración, de las obras que conforman el acervo del INBA. Al mismo tiempo, dijo, brinda atención especializada a la pintura mural contemporánea con valor estético relevante, y para eso se apoya en sus talleres, todos ellos atendidos por personal experto y profesional, altamente calificado.

El área de registro de obra lleva el control del movimiento de cada una de las piezas. Es como su historial clínico, donde a través de un sistema informático se sabe todo sobre la obra, autor, fecha de elaboración, técnica, restauraciones a las que se ha sometido, cuándo se presentó en una muestra nacional o internacional, y otros datos que la identifican, así como hacia dónde se mueve. “Cada obra está permanentemente identificada y ubicada”.

Los talleres de restauración son pilares fundamentales. Uno trabaja en obras de caballete, papel, artes aplicadas, maderas y escultura, y otro en murales; en el taller de preparación se envuelven las piezas deben ser trasladadas de un sitio a otro para su exhibición, y en el de embalaje son colocadas dentro de cajas que tienen una huella exacta de la pieza, de tal manera que pueda viajar segura con todas las medidas de conservación.

“Otro taller es el de carpintería que auxilia en la elaboración de marcos y las cajas para el embalaje de las obras que por aquí pasan para su dictaminación, antes de formar parte de las exposiciones nacionales e internacionales donde interviene el INBA. En 2008 se abrió un laboratorio de biodeterioro que permite saber en qué momento se debe someter la obra a tratamiento, si llega a sufrir ataques de algún insecto o la daña algún hongo”, acotó.

Sobre el personal que atiende cada área del CENCROPAM, Ernesto Martínez Bermúdez informó que son alrededor de 150 especialistas. “Por un lado, están los restauradores que se han formado al interior de la institución desde hace muchos años, lo que los ha hecho verdaderos expertos en su campo de acción, amantes de su trabajo, preocupados por la restauración y la puesta en valor del acervo del Instituto Nacional de Bellas Artes”, dijo.

Por otro lado, se ubican los restauradores provenientes de diferentes universidades, de México y del extranjero, así como de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Esos son los recursos materiales y humanos con los que opera actualmente el CENCROPAM, para poder cumplir con su cometido institucional, velar por el patrimonio artístico nacional.

Ejemplificó su labor con un hecho reciente. Como consecuencia del temblor oscilatorio y trepidatorio que sacudió a Guadalajara el 11 de mayo de 2016, dos murales resultaron con afecciones. Uno de ellos, “El hombre pentafácico”, igualmente conocido como “El Hombre universal”, que hace más de 81 años (1936-1937) pintó José Clemente Orozco en la cúpula del paraninfo de la Universidad de Guadalajara, el cual sufrió severas lesiones.

El entrevistado dictaminó los daños y junto con su equipo detectó más 40 fisuras que desde el piso no eran visibles. Planeó la estrategia de restauración y conservación, y se pusieron manos a la obra. El 8 de enero pasado iniciaron los trabajos del CENCROPAM, mismos que concluyeron el 5 de mayo, tal y como se tenía previsto en el plan de trabajo, dentro de la temporalidad establecida, debido a que el diagnóstico fue totalmente certero.

A partir de ese trabajo que logró rescatar una obra fundamental del arte mural del México contemporáneo, labor de 10 restauradores, y dos coordinadores del CENCROPAM, con los especialistas Alberto González y David Oviedo al frente. En este momento se realiza la memoria de los trabajos realizados ahí, así como algunas recomendaciones para la conservación de esa obra que la dependencia hará a las autoridades de esa universidad.

Otro proyecto actualmente en marcha se encuentra en la Primaria “Belisario Domínguez”, primera Escuela Pública Tipo, con alberca, laboratorios, un estadio, 18 aulas y una gran biblioteca llamada “Cervantes”, en la colonia Guerrero. “Estamos redescubriendo los murales que pintaron Carlos Mérida y Emilio Amero en 1922-1923 por encargo del maestro José Vasconcelos; ya desencalamos y restauramos las obras; pero siguen otros procesos”, dijo.

También recordó que restauradores mexicanos del CENCROPAM han viajado a no pocas ciudades del mundo para restaurar murales, como lo hicieron en 2010 cuando otro sismo tocó a Chile y durante 18 meses trabajaron en la restauración de murales de David Alfaro Siqueiros y Javier Guerrero en la Escuela México en Chillán al sur de Chile, y en la Universidad de Concepción otro de Jorge González Camarena que igualmente se afectó.

Además de atender los llamados de los diferentes museos del INBA para intervenir sus obras en custodia, y de participar en los diferentes eventos expositivos, el CENCROPAM da servicio a galerías, museos y coleccionistas particulares de México y el mundo, pues fuera del país hay un amplio convencimiento sobre el nivel profesional de los expertos mexicanos. Eso ha puesto a la institución en el primer sitio del ranking latinoamericano.

En su calidad de director de ese centro, Ernesto Martínez Bermúdez busca dar visibilidad y fomentar el quehacer cotidiano en favor del acervo artístico de la nación. “Esta es una responsabilidad con cada compañero que me acompaña en esta gestión y forma este grupo de restauradores, conservadores, trabajadores de talleres y administrativos; Hoy, sólo pido tiempo para dar atención a todas las obras que nos corresponde preservar”.

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