Cuando el obispo Ramón Castro Castro conspira con políticos, evidentemente hace política; viola el artículo 130 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Lo hizo el pasado miércoles 15 de marzo, sentado a una mesa del restaurante “El Rincón del Bife” con los aspirantes a gobernador Javier Bolaños Aguilar, Víctor Caballero Solano, Cuauhtémoc Blanco Bravo, Alejandro Vera Jiménez, Rabindranath Salazar Solorio y Matías Nazario Morales. Los invitó a ese que es uno de los comederos más caros de Cuernavaca, no lo invitaron a él, y en este sentido lo presumió en una entrevista telefónica que una semana más tarde le hizo el periodista Joaquín López Dóriga, del Grupo Radio Fórmula. Igualmente se confiesa transgresor del principio constitucional de la separación Iglesia-Estado, al asegurar que el Gobierno del Estado recibe “moches” del 30 y el 40 por ciento a empresarios constructoras de obra pública y admitir que de ello no tiene pruebas, pero que “eso dice la gente”. Lo cual tiene que ver con lo que fue a decir este miércoles a la Ciudad de México el titular de la secretaría de gobierno del Poder Ejecutivo de Morelos, Matías Quiroz Medina. No fue una rueda de prensa, pues no hubo preguntas de reporteros, sino un pronunciamiento leído en el que Quiroz señaló que el jerarca de la diócesis de Cuernavaca ha sido acusado públicamente de vivir lejos de la austeridad que predica el Papa Francisco, debido a que supuestamente se construyó una casa de más de diez millones de pesos en Campeche y una cancha de tenis de más de dos millones en Cuernavaca. De la cancha en el seminario de Ocotepec se han publicado fotos aéreas que eventualmente constituirían una prueba de ostentación, y de la mansión en la capital campechana, en donde Castro fue obispo antes de llegar a Cuernavaca el 10 de julio de 2013, el responsable de la política interna del gobierno morelense debe tener una evidencia. Esto porque en el estado de derecho, que rompen sistemáticamente dignatarios católicos tipo Ramón Castro o el cardenal Norberto Rivera Carrera, todo aquel que acusa está obligado a probar. “No hacerlo genera impunidad y corrupción, en Morelos estamos contra los engaños y los “moches”, tronó Matías. Pero en vano. Los ministros de la Iglesia Católica que hacen política no respetan el Estado mexicano; tienen la calidad constitucional de ciudadanos mexicanos pero obedecen al Estado del Vaticano. Sacerdotes hay que ejercen el apostolado a favor de los humildes, los desvalidos, los desposeídos; que viven en la austeridad e incluso en condiciones de precariedad absoluta. Éstos se hallan en parroquias pobres de comunidades rurales, alejados del confort de las grandes ciudades. Otros se identifican con las comodidades y la riqueza, indiferentes, por ejemplo, al dolor de los padres de los estudiantes desaparecidos en Iguala en septiembre de 2014. La gente de Morelos ha observado a Ramón Castro pronunciarse contra el matrimonio igualitario entre personas del mismo sexo, pero no lo han visto saliendo a protestar por la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa, entre ellos el morelense originario de Amilcingo, José Luis Luna Torres. Y eso hace la diferencia entre unos y otros. Las comparaciones suelen ser odiosas pero a veces resultan ilustrativas. Llamado El Obispo de los Pobres por las clases populares que lo admiraron, respetaron y quisieron, y “obispo rojo” por empresarios y funcionarios públicos de derecha que lo combatieron, don Sergio Méndez Arceo fue el VII líder (él sí un auténtico líder) de la diócesis de Cuernavaca entre 1952 y 1983. Figura de talla universal, puso a Morelos en el mapa del mundo; tuvo amigos de relieve internacional como el periodista francés Regis Debray, el presidente chileno Salvador Allende, el mandatario de Francia, Miterrand y el revolucionario cubano Fidel Castro. Al arzobispo de Brasil, Elder Cámara lo unió una amistad solidaria, coincidente con la lucha por los derechos humanos, a grado tal que apoyando la teología de la liberación hacían el uno-dos en foros internacionales. Los obispos de San Cristóbal las Casas, Chis., y de Tehuantepec, Oax., Samuel Ruiz y Arturo Lena Reyes, también fueron sus amigos. El hermano Sergio creó la misa panamericana, oficiada en la Catedral en español y con música de mariachis, lo cual fue posible luego del Concilio Vaticano II que decretó el Papa Juan XXIII y concluyó Pablo VI en la década de los setenta. Don Sergio, también un obispo desobediente pero de los buenos…  ME LEEN EL DOMINGO.

José Manuel Pérez Durán / [email protected]

TAGS EN ESTA NOTA:



Loading...