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Programas implementados por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) protegen para su conservación, a casi 50 especies animales que habitan en México ante el riesgo de que desaparezcan.

El director de Especies Prioritarias para la Conservación de la (Conanp), José Francisco Bernal Stoopen, señaló que la misión principal de esta institución es conservar el patrimonio natural del país, a través de la creación y operación de áreas naturales protegidas.

Por ello, mencionó que uno de los programas más importantes de la comisión es la recuperación de especies en riesgo tales como el águila real, el cóndor de california, el jaguar, y el lobo mexicano.

Dichos ejemplares, afirmó, se encuentran enlistados en la NOM-059-SEMARNAT-2010, “que es la que especifica las especies que están dentro de las categorías en peligro de extinción, amenazadas, sujetas a protección especial, y probablemente extinta en el medio silvestre”.

Manifestó que son 47 especies o grupos de especies con las que se maneja el Programa de Acción para la Conservación de la Especie (PACE), por citar algunos ejemplos, mencionó al lobo mexicano, perrito de la pradera y oso negro.

Además del berrendo peninsular, el de Sonora y el de Chihuahua; psitácidos como varios de los pericos, loros, guacamaya roja y verde; de las especies no tropicales están el jaguar, ocelote, felinos pequeños, cocodrilos, pavón, quetzal, abronias y ambystoma que es un género de los ajolotes como el de Xochimilco.

De los animales marinos, mencionó a las tortugas verde, golfina, lora, carey y la prieta; la ballena azul, lobo fino de Guadalupe, manatí, así como los tiburones ballena y blanco. “La vaquita marina que es un tema presidencial tratado a través de la oficina del secretario”, explicó Bernal Stoopen.

El también médico veterinario añadió que para ello desde 2008 “tenemos el Programa de Conservación de Especies en Riesgo (Procer) que tiene como objetivo recuperar especies, pero también mantener ecosistemas, hábitats disponibles para cuando éstas sean reintroducidas o para conservar a las que están en vida silvestre.

“Por otra parte aunque no es su esencia, pero es un componente importante también, el brindar apoyos para que las comunidades humanas que viven en las zonas donde están estas especies, puedan a través de programas de subsidio, involucrarse en acciones concretas de conservación”, destacó.

Expresó que esto se hace mediante la Ley General de Vida Silvestre que faculta a la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para poder coordinar a nivel nacional programas de recuperación de especies en riesgo, y cuya atribución es el gobierno federal con la Conanp, a través de la dirección a su cargo.

“A través del PROCER, que es el programa general, se busca que la conservación tenga un enfoque integral que vaya hacia la especie, es decir recuperar poblaciones, su hábitat o ecosistemas, y hacia el mejorar o dar oportunidades para mejorar el nivel socioeconómico de la población local”, refirió.

El doctor en Manejo y Recuperación de Especies en Peligro de Extinción por la Universidad de Texas A&M, agregó que derivado de éste esquema, cuentan con los PACE que tienen a casi 50 especies.

“En éstos participan además expertos de la academia, grupos no gubernamentales, zoológicos, y en estos programas se desarrollan un objetivo general, objetivos particulares, y acciones prioritarias a corto, a mediano y a largo plazo”, anotó.

De estas acciones prioritarias, expuso, "identificamos las que pensamos que debemos ir atendiendo, y a través del programa de subsidio Procer desarrollamos conceptos de apoyo o términos de referencia, los ponemos a concurso y establecemos un comité interinstitucional para poder seleccionar las mejores propuestas y las financiamos".

“Con los apoyos económicos que damos, financiamos la implementación de las acciones prioritarias de cada una de estas especies que cuentan con un PACE”, precisó el médico veterinario con más de 20 años de experiencia en protección y conservación de fauna silvestre.

Respecto a las estrategias que se implementan para la conservación de éstas, subrayó que depende mucho del animal porque varían de acuerdo con la biología, pero también a los factores principales de afectación, es decir las estrategias de recuperación cambian principalmente según los factores de riesgo y de amenaza.

Bernal Stoopen detalló que entre las principales se encuentran la conservación del hábitat, la educación ambiental, el manejo ex situ que es básicamente la conservación bajo condiciones de cautiverio, la prevención y combate al tráfico ilegal.

“Otra estrategia es el logar un esquema de aprovechamiento sustentable, hay que proteger a las especies que así lo requieren para poder lograr un esquema integral en el que pueda mejorarse incluso el nivel socioeconómico de los pobladores, hay especies que tenemos que aprovecharlas de forma extractiva o no extractiva”, dijo.

El experto aclaró que la no extractiva “es lo que ahora se hace con el nado o el buceo en jaula con el tiburón blanco o con el tiburón ballena en diferentes partes del país o el nado incluso con tortugas marinas, a las que no se saca de su vida silvestre y se les aprovecha de una forma muy controlada, regulada, cuidadosa y sobre todo sustentable para actividades turístico-recreativas.

“También está el aprovechamiento extractivo que puede ser la cacería, hay en algunas regiones del país una larga tradición de esta actividad, no de estas especies que estamos conservando, pero de sí de las que están en muy buen estatus, ya que si no las aprovechamos de forma sustentable tarde o temprano van a desaparecer, ya no va a ser rentable”, advirtió.

Bernal Stoopen comentó que una más, es prevenir que lleguen especies invasoras a una región determinada y el combatir casos donde ya están diseminadas, controlar a sus poblaciones. Estas son una especie de fauna o flora que es introducida o no reintroducida, esta última se refiere a que se le coloca dentro del rango de su distribución geográfica.

“Introducida es llevar a un ejemplar a un lugar donde nunca existió y son animales muy competitivos como el lobo y coyote.

Las especie invasoras son muy generalistas, se adaptan a todo tipo de ecosistemas, se reproducen muy rápido, comen de todo y tienen más posibilidades de adaptarse a determinadas condiciones que las especies locales y ahí es donde perdemos diversidad ecológica”, dijo.

Por último, anotó que otra de las principales estrategias es el cambio climático: como mitigar y adaptarse a éste, “porque no sólo afecta al ser humano, sino a muchas especies de flora y fauna, debido a que se modifican las condiciones y hay especies que se adaptan y unas que no.

“Esas son en general las estrategias que tenemos para poder recuperarlas pero depende mucho de cada una y de la etapa del programa de conservación es decir, por ejemplo, el tiburón blanco hemos visto que sus poblaciones se han incrementado en los últimos años, por lo que no es necesario tener un programa de reproducción en cautiverio”, puntualizó.