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La semana pasada en este espacio escribí sobre la industria de las bodas en Cuernavaca. Hoy quisiera hablar sobre las razones que propiciaron que, aunque las bodas sean aún una industria importante, ya no son lo que eran para la ciudad.
De acuerdo con la organizadora de bodas, Eleonora Izunza, quien tiene más de 15 años de experiencia, las tres razones principales que deterioraron la industria romántica en la ciudad fueron: 
La primera: los hoteleros que no generaron productos especiales para las bodas y que los fines de semana elevan tanto sus precios que ahuyentan a los invitados que desean pernoctar en la ciudad.   
La segunda: los dueños de algunos jardines que por avaricia empezaron a realizar todo ellos (banquete, fotografía, organización) deteriorando la calidad general del evento y pauperizando el mercado.    
 La tercera: el cierre del jardín Cerritos. Durante más de 20 años, en una casa de la colonia Rancho Cortés, se realizaron bodas. Era uno de los espacios más cotizados por las élites de la ciudad de México. Constantemente los enlaces efectuados ahí salían en las revistas del corazón generando publicidad gratis para Cuernavaca. 
Sin embargo, durante la administración del presidente municipal Jesús Giles (2003-2006), se inició una campaña contra el jardín. Con el argumento de que la colonia era zona residencial, las autoridades lo clausuraron. Incluso, una vez, en plena boda, llegó la policía a desalojar. 
Con el cierre del jardín, que estrictamente apagaba la música a las dos de la mañana, se perdió un ícono de las bodas glamurosas en Cuernavaca.  En Cerritos no se celebraban todas las bodas, pero era benéfico para todos los lugares, pues posicionaba la marca Boda en Cuernavaca. 
Esto sucedió hace más de diez años y,  si bien es cierto que actualmente se celebran un montón de bodas en Morelos, también es real que la marca está afectada; como, en general,  la fama de la ciudad.  En los albores del siglo XXI, las autoridades menospreciaron la industria de las bodas y con la clausura de este jardín minimizaron su potencial.  
La tensión permanente entre lo habitacional y lo comercial se ha vivido durante muchos años en Cuernavaca. Hay asociaciones de vecinos que se dedican a clausurar negocios, pues consideran que les afectan. 
No obstante, en esta discusión, hay dos temas que se olvidan. El primero es que si bien una casa es propiedad privada, también es un patrimonio de la ciudad. Un ejemplo de ello es el mencionado jardín Cerritos cuyo funcionamiento tenía un beneficio económico para la ciudad. Otro ejemplo, son las zonas con potencial de desarrollo económico que están vedadas a los negocios y que, sin embargo, no existe ninguna compensación por parte de los vecinos cuando pagan su predial.  
Otro tema, es que el esquema de zonas netamente habitacionales no le funciona más a la ciudad y una prueba es la gran cantidad de casas en venta en Cuernavaca. ¿Por qué la gente quiere vender su propiedad? Una hipótesis es la inseguridad, otra, la falta de empleos y la tercera es el desarrollo de destinos de fin de semana más atractivos.  
Hablando de bodas, el próximo sábado se casa mi amiga Laura Benítez con su novio Ángel Leppe. Laura y yo somos amigas desde hace treinta años y será un gusto estar en su boda en un hermoso jardín de Cuernavaca. Abrazo a ambos y muchas felicidades. 

 

Por: Vera Sisniega / www.verasisniega.org