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La Casa Blanca minimizó el impacto que tuvo en aeropuertos de todo el país, durante el fin de semana, la prohibición para el ingreso de inmigrantes de siete países a Estados Unidos, que ordenó el presidente Donald Trump.

El vocero presidencial Sean Spicer sostuvo que la orden ejecutiva del pasado viernes es necesaria para garantizar la seguridad del país, e insistió en que es similar a la adoptada por el expresidente Barack Obama seis años atrás, aunque el exmandatario rechazó esta comparación.

“Vamos a poner la seguridad de los estadounidenses primero. No vamos a esperar y reaccionar. El presidente va a ser muy proactivo con la protección de este país. No vamos a esperar hasta que nos ataquen y averigüemos cómo podemos asegurarnos de que no vuelva a suceder”, dijo.

De igual forma suspendió durante 120 días la entrada de refugiados, detuvo indefinidamente la llegada de aquellos procedentes de Siria, y durante 90 días de personas originarias de Irán, Irak, Libia, Somalia, Siria, Yemen y Sudán.

El sábado una juez federal bloqueó parcialmente la orden ejecutiva migratoria y prohibió que inmigrantes de estos siete países que fueron detenidos en Estados Unidos como consecuencia de la misma puedan ser deportados a sus países de origen.

Cuestionado sobre la detención en aeropuertos del país por varias horas de 109 inmigrantes, incluidos algunos residentes legales, Spicer desestimó el impacto, al contrastar que otros 325 mil ingresaron en 24 horas.

“Creo que esto ha sido sacado fuera de proporción y exagerado”, dijo, asegurando que la mayoría de los estadunidenses apoya la prohibición aunque encuestas recientes han mostrado que existe división en el tema.

Spicer insistió en que la orden de Trump no difiere de las medidas adoptadas por Obama en 2011, cuyo gobierno determinó que los inmigrantes de estos siete países requerían más restricciones de viaje.

Sin embargo, Kevin Lewis, portavoz de Obama, dijo este lunes en un comunicado que el exmandatario rechazaba la comparación y “discrepa fundamentalmente con la noción de discriminar contra individuos por su fe o religión”.

Sobre las demandas presentadas en contra de la directiva, Spicer anticipó que el caso más prominente hasta ahora, presentado en una corte de Nueva York, será desestimado el asegurar que los demandantes no tienen méritos legales para tal acción.