Puyazo… ¡Religión, disipación, Sodoma y..! La Semana Santa fue sembrada  por la Religión Católica, en muchos países del cristianismo… Las costumbres  forjadas en la fe, el credo y la religiosidad,   fueron cambiando, como consecuencia del mercantilismo en contubernio con los gobiernos, a grado tal  que lo religioso  pasó a segundo término, arrastrando con ello el credo  que se  pierde en forma creciente, sobre todo entre  las nuevas generaciones…Muchos de los adultos mayores  y los maduros,  seguimos pensando  que la fe, el credo y la esperanza deben  preservarse y nunca  perder… Sin embargo,  en la realidad  pareciera ser ésta una  postura anacrónica  frente al embate cotidiano de  materialismo económico y la cibernética apabullantes,  que como alud entierra los principios, valores, preceptos, dogmas   y credos… Por la Semana Santa,  vemos como las religiones  pierden adeptos,   aún cuando entre ellas  se reparten  a los creyentes para enriquecer sus filas, como acontece   en nuestro Mundo Cristiano, donde los católicos  cada vez ven  menos feligreses,  muchos de los cuales aparecen  entre Cristianos, protestantes, Testigos de Jehová, evangélicos y  otros más por el estilo, sin olvidar  a los pequeños grupos o sectas  que intentan vivos y vivillos que  las ofertan   como nuevas formas de  religión que siembran como hongos, sin tener mayor fondo en sus estructuras que el interés económico,  como lo es también  casi todas las tendencias religiosas… En estos llamados Días de Guardar por el Jueves y el Viernes Santo, junto con el Sábado de Gloria que ahora es el Domingo,  las tradiciones de la Iglesia Católica parecieran mantenerse, pero no así la calidad de los ritos y cantidad de los creyentes  que dejan de cumplir  sus prácticas en los espacios de sus capillas domésticas, ermitas,  templos de poblados, colonias  y parroquias,  de las cuales dependen todos ellos, así como  las catedrales que son su jerarquía obispal, junto con las basílicas y santuarios…Sabidos de esto lo están,

quienes  participan en los trabajos que tienen como encargo para tratar de mantener  las estructuras físicas y  humanas  de los católicos, quienes con su fe y  credo  cumplen su labor… Ellos son los topiles, alguaciles,  mayordomos, acólitos, sacristanes  y campaneros,   que forman representación social que apoya  la parte ceremonial de las fiestas  y misas  con los jerarcas que ejercen el control económico y de todos ellos,    entre curas, “padres” o sacerdotes;  diáconos, párrocos, monjes,  monjas, obispos, arzobispos y cardenales,  junto con el Nuncio, que es el  representante del Papa… Frente a todos ellos,  el llamado “Materialismo  Utópico” que  enarbola las banderas de la economía global  sustentada en el dinero,  los tiempos de recogimiento se ajenan de lo espiritual por la búsqueda  no solo de los espacios de descanso,   recreación y esparcimiento, sino por  la disipación los consumos de alcohol, drogas,  excesos y sexo,   en grados de prostitución,  que son los elementos más relevantes de lo que se compra y vende,   tanto en los días de recogimiento espiritual de la Semana Santa,  como en otros periodos vacacionales…

Por la Iglesia Católica, las ferias y fiestas sembradas por cientos de santos se viven a lo largo y ancho de nuestro País,  bajo el pretexto  de la fe y el fervor por vírgenes, santos, cruces,   cristos u otras imágenes,  ante las cuales  los comerciantes son los  ganones,  junto con los del gobierno  que a ellos les cobran “derechos de piso” mismos  que luego   anuncian  con satisfacción  el macro movimiento económico que les  dejan con cruces   cada una de esas  fecha cíclicas… Luego de estas cuestiones, ¿Cuántos de los católicos cumplen  el Jueves Santo con la Visita de las Siete Casas o siquiera con una..? ¿Cuántos van a escuchar con respeto y atención las ceremonias religiosas de esos  días …? ¿Cuántos con fervor y veneración recuerdan El Lavatorio, El Martirologio, El Viacrucis y La Crucifixión...? Por desgracia, los ritos de eso días,  en muchas partes del mundo sólo se han convertido en un gran  espectáculo mercantil,  por los  cientos de miles que los van a presenciar y luego son proyectados internacionalmente, en una competencia  desenfrenada,  para ver morbosamente  cuál es el más sangriento… ¡Ni modo,   es el signo de nuestros tiempo!

¡Hasta mañana que será un día más..!

Por: Pablo Rubén Villalobos
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