Postal… ¡Tradición indígena..! Como herencia ancestral, nuestros indígenas legaron al País y al mundo la belleza de su tradición ceremonial del Miquixtli, para venerar a los muertos… La coincidencia de todos ellos, es el respeto que se guarda por los que partieron al viaje sin retorno… Asistir y ver las ceremonias de los deudos nativos en sus pueblos de origen, no sólo es una gran enseñanza sino motivo de profunda reflexión para aprender nosotros, “los muy conocedores materialistas”, como debemos comportarnos ante lo material y lo abstracto de la muerte… Las ceremonias de mayas, quichés, zapotecos, mixtecos, totonacos, nahuatlacos, purépechas, rarámuris y todas las demás etnias que en el País suman 52, son de verdad una lección de vida para aprender frente a la muerte… Como reflexión y recomendación, permítanos el Lector dejar un listado de pueblos cercanos a nuestro Estado, mismos que recomendamos para una posible visita el año próximo, durante los Días de Muertos, programando los necesario con ánimos de conocimiento y cultura, al mismo tiempo que se puedan realizarse acciones de turismo y descanso… Cerca de nuestra Entidad está la Ciudad de México; por los rumbos de Milpa Alta a un lado de Xochimilco, está el pueblo de Mixquic, nombre que tiene relación con las cuestiones de la muerte en el idioma náhuatl; ahí, las ofrendas y ceremonias son también, una gran lección de vida por la muerte… Lo mismo ocurre por los rumbos de Michoacán, en Tzin-tzun-tzan, donde están las preciosas Yacatas, cuyas piedras encimadas sin amalgama sostienen arquitectónicamente sus gigantescas pirámides circulares… En el panteón de ese lugar, la noche del 01 al 02 de noviembre, cientos de miles de luces de velas y veladoras iluminan sus dos segmentos, ya que la carretera que ahí se construyó lo partió… Que belleza, cuanta religiosidad de los purépechas para velar esa noche en el panteón, “en espera de las almas de sus muertos” … Lo mismo se repite en Pátzcuaro y Janitzio; en este lugar, se cumple una ceremonia nocturna espectacular en el Lago, donde transitan canoas con pescadores y sus redes extendidas, cual si fueran mariposas… En los Estados de Hidalgo, Puebla, Tlaxcala, Guerrero, Chiapas, Tabasco, Campeche y Yucatán las ofrendas tradicionales junto con ceremonias y festejos son de sumo respeto, en el marco de un brillante colorido… En nuestro Estado, aún prevalece en determinados pueblos de raigambre indígena, gran parte de la tradición por estas fechas; tal es el caso de Tetelcingo en Cuautla; Hueyapan en Tetela del Volcán, así como; Tlacoepec en Zacualpan; Xoxocotla, Coatetelco y Cuentepec respectivamente, por los municipios de Puente de Ixtla, Miacatlán y Temixco… Podríamos citar a muchos pueblos más, pero concluimos esta entrega refiriendo los rumbos de Tepoztlán con sus barrios y pueblos, para cerrar con el poblado de Ocotepec, al Norte de Cuernavaca, cuya tradición es una de las más famosas en Morelos, no sólo por la cercanía con la Capital del Estado, sino por los contenidos de sus expresiones en recuerdo de los que partieron… En esta población, tanto la noche de víspera de “Todos los Santos” por los muertos chicos, así como el día 02 de noviembre dedicado a los “Fieles difuntos” por los muertos grandes, los visitantes llegan por miles buscando los caminos marcados con pétalos de flor de cempazúchil -la flor de muchos pétalos-, que llevan a los domicilios donde hay ofrenda, ya que esos pétalos sirven para guiar las almas de quienes partieron hacia la que fue su casa o morada terrestre… Quienes ahí llegan o los que hemos llegado, debemos portar una cera o veladora que es entregada a los deudos, quienes de acuerdo con la medida de sus posibilidades, arman la ofrenda en la cual se colocan los alimentos, bebidas, frutos y otros productos que son los que más gustaban al o los difuntos que ahí se recuerdan, en el marco de un gran colorido que incluye papel picado decorativo y otros materiales… ¡Que belleza de espacios..! El visitante, amén de esta gran enseñanza donde hay fe, credo, cánticos y oraciones, en el curso de las horas de esos días, recibe la generosa atención de un buen jarro de café, atole o té, tal vez con un buen tamal o un “pan de muerto”, que los deudos, familiares, vecinos y acompañantes nos comparten… Ah que bellos son los Días de Muertos que empiezan el 28 de octubre por “El Día de los Matados” fundados en la verdadera tradición del Miquixtli indigna de los pueblos mexicanos.
¡Hasta mañana que será un día más..!

Por: Pablo Rubén Villalobos /  [email protected]