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Postal… ¡Los grandes Locutores ..! El 14 de septiembre sigue siendo la fecha instituida como Día del Locutor en nuestro País… Con el surgimiento del radio, nació la Industria de la Radiodifusión como medio de comunicación masiva, por lo cual hubo necesidad de contar con voces adecuadas para incorporarse a incipientes empresas como la XEW, la XEX, la XET de Monterrey, la XEQ y la XEQK, la de “La Hora Exacta”, las más antiguas de México… El Gobierno Federal se vio en la urgente necesidad de regular todo lo relacionado a este importante y trascendente medio de comunicación que es la radio como industria, lo cual trajo como consecuencia la creación de la Ley Federal de Radio y Televisión que aún existe, aunque parchada, violada y prácticamente obsoleta… En esa etapa naciente de la radio y luego lo de la Industria de la Televisión a mediados del siglo pasado, la Secretaria de Comunicaciones y Transportes con fundamento en la Ley referida, obligó a todos los empresarios de esas dos industrias a exigir como requisito a quienes usaran los micrófonos como herramienta de trabajo para sus transmisiones, contar con su Licencia de Locutor expedida en principio por dicha Secretaría, lo cual para algunos de los longevos locutores, en la actualidad es un orgullo y una gran satisfacción… Al inicio de la década de los 60’s, la responsabilidad para certificar a los locutores corrió a cargo de la Secretaría de Educación Pública a través de la Dirección General de Educación Audiovisual, lo cual trajo como consecuencia que tanto la licencia como la Secretaria de Comunicaciones pasaran a la historia, en cuanto a este proceso de profesionalización para los locutores como trabajadores de estas Industrias, cuya herramienta relevante repetimos, lo era y lo es el micrófono… Se debe referir que tanto el examen para la Licencia de Locutor como para el Certificado de Locutor, eran extensos y nada fáciles… Los conocimientos de cultura general fueron requisito indispensable por cuanto a los saberes de historia, civismo, geografía, ciencias naturales, biología, zoología, botánica, etimologías, lenguaje, matemáticas, astronomía, fonética de los idiomas por la pronunciación de vocablos de distintas lenguas y dialectos, junto con más, muchos más conocimientos y pruebas, entre las cuales se significaba el famoso examen oral, que era aplicado por sinodales cultos y distinguidos con eminencias de la cátedra universitaria o de otras instituciones de enseñanza, así como la improvisación de temas “en cabina y frente a un micrófono”, como aula de examen… A eso y más era sometido el aspirante a Locutor… Debe recordarse que la Secretaria de Educación Pública estructuró el examen en dos tipos o categorías para los locutores; ellas fueron A y B, cuya diferencia eran precisamente los saberes, conocimientos y cultura que tenían quienes lo sustentaban, siendo el examen del Locutor A, mucho más difícil que el del Locutor B… Requisito mínimo de preparación para el aspirante a Locutor B, era haber cruzado la enseñanza secundaria, recordando que en aquel entonces quienes terminaban la primaria y la secundaria tenían muchos mayores conocimientos que quienes ahora concluyen la preparatoria y hasta una carrera profesional… Para los examinados por el Certificado de Locutor A, el requisito mínimo era tener preparatoria o niveles equivalentes de enseñanza como la carrera de profesor normalista u otra profesional para poder sustentarlo… Entre los directivos que también cumplían como sinodales, recordamos por parte de la SEP a dos grandes: el celebérrimo Bachiller Álvaro Gálvez y Fuentes, hombre de prestigio en la historia de la locución en México y la distinguida doctora María del Carmen Millán, eminente maestra forjadora de muchas generaciones en distintos niveles de enseñanza media y superior… ¡Qué maestros, qué sinodales y qué locutores..! Ya encarrerados en este tema de la locución y los locutores, justo es recordar a hombres y mujeres del micrófono que fueron las grandes voces del ámbito nacional, y también a algunos de los grandes locutores del Estado de Morelos… Referiremos por la radio y televisión mexicana, las voces y presencia distinguida de gente cuyos nombres son históricos, mismos que daremos en la siguiente entrega, ¡no se los pierda..! Continuará… ¡Amables Lectores, con esta Carta Abierta, llegamos a la número 1,000 publicadas aquí, en DdeM… ¡Gracias a Ustedes!
¡Hasta mañana que será un día más..!

Por: Pablo Rubén Villalobos /  [email protected]