Continuamos y concluimos con la breve semblanza de la vida laboral de Jorge López Flores, quien ha tenido la habilidad para navegar en el oleaje, a veces tortuosos por las tormentas o vendavales bajo las insidias, marrullerías, calumnias, traiciones, ambiciones y perversidades que en distintas etapas lo han rodeado y asediado, frente a lo cual ha sabido navegar para salir con banderas desplegadas, lo mismo ante los de la competencia que lo han envidiado o trampeado, que frente a los espacios del poder político, cuyas truculencias entre los muchos que se ha encontrado en sus más de 45 años de trabajo, se quedaron con las ganas de acabar con Jorge… Por ahí quedaron tirados como vestigios, quien sabe cuántos “todopoderosos”, que así se sintieron en su efímero tiempo de presencia pública, entre alcaldes, regidores, síndicos, dirigentes de partidos políticos, diputados locales y federales; senadores, empresarios, gobernadores y funcionarios, junto a un titipuchal de servidores públicos y hasta empleados, entre mujeres, hombres y “los de las nuevas comunidades”, quienes “luego de ser, dejaron de ser, para ser nada”… También hay que reconocer la habilidad de López Flores por su forma de hacer de las Relaciones Públicas, precisamente eso, buenas relaciones y contactos que le han servido excelentemente como fuentes de información, enseñanzas y aprendizajes bien capitalizados, lo cual en la actualidad lo tiene como uno de los hombres más y mejor informados de este Estado… A propósito de sus buenas relaciones, en distintos espacios que López Flores ha tenido como techo para su hogar, “En la Casa del Viejo” como dijera su secretaria Rosy González, quien lo fue por más de 30 años, en la baraúnda de sus buhardillas domiciliarias de acuerdo a sus etapas de vida, lunes a lunes durante decenas de años Jorge se ha reunido con sus cercanos, conocidos, compañeros, cuates, familiares, políticos y funcionarios, algunos verdaderos amigos, en esas jornadas de las cuales fui “flor de un día” por la “Jugada del Dominó”, que yo le llamo su pin-pon, cuando hay asuntos de emergencia para intercambiar opiniones, como él lo ha hecho también… Entre algunos que recuerdo en esas mesas de Dominó, en el curso del tiempo han desfilado los originales, buenos jugadores amigos de Jorge, como su extinto concuño Ulises Díaz Barrero; nuestro amigazo Juan Emilio Elizalde; el periodista su amigo, José Manuel Pérez Durán y el Ejecutivo nuestro gran cuate-amigo Ernesto Leaños, al igual que el amigo de ambos Valentín López González… También buenos conocidos de Jorge como Nelson René Gonsen, Víctor Rubio Herrera y Luis Arturo Cornejo Alatorre, su compadre-amigo, en cuya casa hoy son algunas jugadas con la presencia de Luis Arturo Hijo; Francisco Maldonado y “Vale” el buen Valentín… La referencia sobre este particular es porque en el recuento de cada año jugado, el Perdedor de la mayor cantidad de jornadas de Dominó, juego de inteligencia, numeralia y habilidad de vinculación con la pareja o para anticipar las jugadas del o los contrarios, con agilidad mental para las jiribillas verbales y dicharachear hasta increparse en la Mesa, este fin de año tuvo como responsables del pago al buen Vale, Valentín López González y a Luis Arturo Cornejo, hijo… La reunión del convite para esa comida al término del 2020, fue compartida en el Restaurante Charlies de la Avenida Domingo Diez, que no es nada “baras”… ¡Ahí está la apuesta de estos jugadores que si apuestan..! Todo parece indicar que hasta la fecha, según datos que tenemos, Jorge López Flores ha perdido y pagado religiosamente 2 ó 3 veces la suculenta cuenta, salvo lo que diga José Manuel, quien también pagó cuando ahí jugaba, al igual que todos los otros… ¡Felicidades, mi muy apreciado amigo Jorge, en espera de que los resultados de este 12 de enero de 2021, te sean gratos y totalmente favorables! ¡Hasta mañana que será un día más..!

Por PABLO RUBÉN VILLALOBOS / pablorubenvillalobosh@hotmail.com