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AHORA: EL 4 de marzo el PRI cumplió 88 años de participar en la vida de México, no se puede entender México, sin conocer al partido que ha dominado su existencia, creador de instituciones hoy vigentes.
Inmersas las reformas que promovió: Fiscal, energética, laboral y anticorrupción en un entorno social que no ve beneficios que deriven de ellas, presente la desigualdad social.
Desgastada la imagen del partido y del presidente Peña, puesta en duda su capacidad de saber gobernar, de combatir la corrupción, de frenar la violencia y disminuir la inseguridad.
En números el PRI a 2016, gobierna territorialmente 15 estados del país (46%), demográficamente 53.6 millones de mexicanos (44.9%), y en estas elecciones de 2017, pierde el estado de Nayarit.
Su gran reto es posicionarse como un activo social que sea interpretado por las personas como un conducto de gestión, de opinión, de organización, acción y contrapeso ante el aparato burocrático del gobierno, sea un gobierno de su partido o de otros. Sus militantes con cargos de elección popular deben actuar en sus responsabilidades sin perder su óptica de miembros del PRI, no solo como individuos que fortalecen su imagen personal.
AYER: En 1928, el PNR logró institucionalizar la disputa por el poder político de los personajes y grupos que resultaron triunfadores en la revolución y sus primeros gobiernos, se constituye en un instrumento de hegemonía.
Su caudillismo se centró en identificar al presidente de la república como jefe supremo del gobierno, del ejército y líder nato de su partido, el presidente Calles tuvo que ceder ante el presidente Cárdenas, este último transforma el PNR en PRM, el presidente Alemán culmina el tránsito del poder político de manos militares a civiles, el PRM se vuelve PRI.
Organizado en sectores que agrupan a obreros, campesinos y clases populares, con organizaciones de jóvenes, mujeres, militares en retiro, académicos e intelectuales, y estructura territorial que cubre el 100% del país, el PRI es un impresionante aparato de política y gobierno.
Era un brazo político del presidente que le permitía enfrentar poderes fácticos sin desgastar su gobierno o su papel de presidente de todos los mexicanos.
El PRI, monolítico instrumento de poder gana las elecciones presidenciales a partir de 1952, hasta 2000, en que resulta perdedor. En 2012, triunfa en la elección presidencial.

FUTURO: Para la contienda electoral de 2018, en México competirán 9 partidos políticos y en Morelos 11, será una competencia que definirá presidente, gobernador, ayuntamientos y congresos.
El reto principal del PRI es ganar las elecciones para conservar la presidencia, aumentar el número de gobernadores y ayuntamientos, así como lograr mayoría en los congresos. Objetivo difícil de lograr sin redefinir su relación con el electorado, los grupos parlamentarios, los gobiernos y los demás partidos.
Su líder, Peña Nieto necesita más allá de la arenga, lograr que la burocracia partidista se convierta en militancia activa, que su comité ejecutivo nacional, sus comités territoriales, sus sectores, organizaciones y organizaciones se comprometan con acciones y conductas que atraigan al electorado, que en un espacio de independencia el partido señale los errores de su administración y colaboradores, exija y obtenga acciones que acrediten combate a la corrupción, mejoren la seguridad y la economía de las personas.
La alternancia produjo un alejamiento del ejercicio de la función pública, el PRI debe impulsar la inclusión y permanencia de sus cuadros en los aparatos de gobierno para tenerlos con experiencia y actualizados en las formas de gobierno sin importar que partido encabece la administración pública y, en consecuencia poder operar eficientemente el aparato de gobierno.
Para ser competitivo tendrá que acreditarse como el partido integrado por cuadros preparados, experimentados, con contacto y aceptación social; que demostrar con hechos el combate a la corrupción exigiendo y logrando la devolución del dinero desviado y el castigo a los responsables. Tendrá que enfrentar las próximas elecciones, postulando candidatos que cuenten con la aceptación y el reconocimiento de la sociedad.
Podremos ver un PRI con 88 años, modernizado y competitivo o a dos chavos del 8.

Por: Pablo Rubén Villalobos /  [email protected]